289 — Fuentes para abrevar en ellas.

Sal Nuñez

Cuando visitamos a mi hijo DMR (Dato Mata Relato) en Washington, Geo me acompañó a afiliarme en las oficinas de AARP (anteriormente American Association of Retired Persons). Una organización independiente, sin ánimo de lucro, que atiende las necesidades e intereses de los adultos mayores. Fue fundada en 1958 por una maestra jubilada, que la fusionó con la Asociación Nacional de Maestros Jubilados, también fundada por ella en 1947. Esta organización nos ayuda a permanecer física e intelectualmente activos. Su misión es facultar a las personas a elegir cómo vivir a medida que envejecen. Actúa en la

Defensa Legislativa: protegiendo el costo y los tratamientos médicos amparados por el Seguro Social, lucha por bajar los precios de medicamentos recetados, informa a los cuidadores de ancianos, combate la discriminación por edad en el empleo y el fraude contra veteranos.

Y en proporcionarles servicios a los socios: ofrece seguro médico grupal, seguros de auto y hogar, descuentos en supermercados, hoteles, aerolíneas, alquiler de autos, farmacias, informa de nuevos descubrimientos científicos y actividades culturales propias para los adultos mayores. La revista bimestral de AARP, es la tercera en número de ejemplares impresos, contando con más de 35 millones de suscriptores como yo. Incluye ordinariamente, noticias sobre la salud, economía, y actividades de los veteranos famosos o anónimos. Mi afiliación opera por correo electrónico y en su website abundan los juegos y aplicaciones para estimular el sistema cognitivo de socios de 50 a 110 años, diseñados específicamente para beneficiar a quienes envejecemos activamente.

Yo juego electrónicamente en AARP: mahjong, solitario, y sudoku. Cada juego tiene de 4 a 6 niveles progresivos, del principiante al experto. Al final de cada sesión me otorga puntos calculados por: certeza + brevedad. Lo que termino muy pronto en el nivel de experto amerita mayor cantidad de puntos. En la base de datos puedo comprobar el nivel de mi expertise que he ido superando. AARP me recomienda no emplear mas de una hora por sesión, para maximizar el provecho que cada uno aporta y nunca claudicar en el mejor ejercicio mental de todos: escribir. Pero que lo haga en dos sesiones: una creativa seguida, tras una larga pausa, de una crítica. Me informa que este ejercicio supera en mucho los beneficios que me aportan los otros tres juntos. El objetivo de la constancia cotidiana es mantener activo el sistema cognitivo y acortar el tiempo de mis respuestas; las que se ralentizan con la edad.

Demencia y Alzheimer no son lo mismo. La Comisión sobre la Prevención, Intervención, y Cuidado de la Demencia de The Lancet* reporta que existe la posibilidad de modificar 14 factores que contribuyen a la demencia. Estimaron que el 40% de los casos se pueden prevenir si uno los atiende. Son: baja educación, pérdida auditiva, hipertensión, tabaquismo, obesidad, depresión, inactividad física, diabetes, alcohol excesivo, trauma craneal, contaminación del aire, alto colesterol LDL en la mediana edad, pérdida visual no tratada en la vejez, y aislamiento social. Cerca del 45% de los futuros casos de demencia pueden ser previstos si se atienden todos estos factores.

* Revista independiente e internacional fundada en 1823, que se ha esforzado por hacer la ciencia ampliamente accesible para que la medicina pueda servir y transformar la sociedad, así como impactar positivamente en la vida de las personas.

En estas fuentes me entero de que la escolaridad amplía y prolonga la eficiencia de las redes neuronales de los humanos; durante los primeros 25 años de vida. En Finlandia siguieron la historia clínica de 1,388 adultos mayores durante 21 años. Quienes solamente tenían entre 0 y 5 años de educación académica, al envejecer, tienen un riesgo de padecer demencia senil del 100%. Para los que habían cursado 6-8 años de escolaridad, el porcentaje de riesgo es de 80%. Y 40% para los que tenían estudios de más de 9 años. En Estados Unidos, el estudio “Health and Retirement” encontró que entre los de 65-69 años que no completaron la Preparatoria, el 9.4% ya padece demencia y carga con ella de 2.56 a 2.96 años en morirse. El porcentaje es de 0.7% entre los que concluyeron una carrera universitaria y duran con su demencia de 0.65 a 0.77 años. Los de baja escolaridad viven 4 veces más años dementes que los de alta escolaridad.

No es que la escuela inmunice. Es reserva cognitiva. A igual daño cerebral en autopsia, el de 16 años de estudio aguanta sin síntomas mucho más que el de 6 años. Cuando por fin claudica, declina más rápido porque el daño ya es muy avanzado. Aquí en Texas, 27.1% de los hispanos no cursaron la preparatoria vs 5.5% de los anglosajones. El riesgo de padecer demencia en la edad avanzada, atribuible a baja escolaridad es 14.0% en hispanos vs 3.2% en anglosajones. La escolaridad va exigiendo el desarrollo de la capacidad cognitiva que cesa de crecer a los 25 años. Los viejos que extienden la caducidad de su lucidez, es porque ejercitan sus funciones cognitivas, no porque siguen yendo a la escuela.

Nunca dejamos de usar nuestras funciones cognitivas; lo que cambia es qué parte del cerebro usamos y qué tan rápido procesamos. No hay una edad de apagón. Hay dos sistemas: 1. La inteligencia fluida que empleamos para resolver cosas nuevas que alcanza su máximo desarrollo durante nuestro 4º septenio de vida (21-28 años). Empieza a bajar lento a partir del 6º (35-42).

2. La inteligencia cristalizada: vocabulario, conocimiento, juicio, saber qué hacer. Alcanza su máximo desempeño en el septenio 10º (63-70); y se mantiene estable hasta los 80-85 si uno envejece activamente —por eso un médico de 65 diagnostica mejor que uno de 30. Empezamos a notar al deterioro en la vida real durante el 7º septenio, cuando tardamos más en recordar nombres, y a realizar actividades simultáneas. Durante el 8º inician nuestros olvidos benignos: entramos a un cuarto y olvidamos a qué. A partir del 10º hay que pugnar por la autonomía, aunque padezcamos achaques.

El sistema cognitivo no se deja de usar, se deja de entrenar. El cerebro sigue haciendo neuro plasticidad hasta el septenio 15º. Lo que pasa es que comúnmente a partir del 10º no hay reto —sin trabajo, sin idiomas, sin ejercicio, sin vida social, sin actividades creativas— y solamente usamos el 20% de la capacidad que tenemos. Ésta se atrofia por desuso, no por edad. La regla de la Clínica Mayo para diferenciar el envejecimiento normal de la demencia: si a los 80 no puedes aprender algo nuevo, aunque sea lento, eso no es edad, es enfermedad y hay que revisarlo.

Es NORMAL a cualquier edad, tardar más en aprender algo nuevo, olvidar dónde deja uno las llaves, que no brote un nombre sabido. Si nos dan tiempo, lo hacemos igual de bien. Eso no es dejar de usar el sistema cognitivo, es que va más lento. La otra referencia que usan los neurólogos para respaldarlo es del National Institute on Aging, que dice: Si se les da tiempo suficiente para aprender una nueva tarea a los ancianos, suelen rendir igual de bien. Necesitar ese tiempo extra es normal a medida que la gente envejece. Cada vez hay más pruebas de que el cerebro mantiene la capacidad de cambiar y adaptarse para que las personas puedan afrontar nuevos retos y tareas a medida que envejecen. Afirma que, si a los 80 ya NO puedes aprender algo nuevo dándote tiempo, eso no es vejez normal y hay que estudiarlo.

Le agradezco a tres lectores que hoy me enviaron profusos y elocuentes mensajes.


← Volver a las entregas

Discover more from Consejos de Viejo

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading