Sal Nuñez
Si reviso los datos demográficos recientes e infiero mi situación dentro de las estadísticas, tal vez ya padezco la enfermedad de Alzheimer y no me he percatado de ello. Le pregunté a Geo para saber si ella me lo detecta; pues su abuela Olimpia lo padeció en forma muy ostensible al final de sus días. Me respondió —tan directa como siempre— que soy muy olvidadizo, pero no en todo, solo en lo que me corresponde hacer para tener la casa en orden. Como su respuesta no es determinante ni mitiga mi curiosidad, investigué y resumo lo encontrado por si le sirve a alguien, antes de que se me olvide compartirlo... Ya que así me pasa con ciertos estimulantes pasajes eróticos de mi vida que son tercos en desaparecer de mis recuerdos. Pero esos no los cuento porque los caballeros no tenemos memoria.
Lo que comparto hoy proviene sustancialmente del Dr. Barry Reisberg, quien lleva más de treinta años investigando la enfermedad de Alzheimer, tratando pacientes, y asistiendo laboratorios que desarrollan medicamentos relevantes. Él desarrolló la Medida de Evaluación Funcional y la Escala Global de Deterioro conocidas en inglés como FAST (Functional Assessment Staging Measure and Global Deterioration Scale); y también los conceptos del término "deterioro cognitivo leve", entidad ya reconocida clínicamente. Éstos son los pasos funcionales, según él:
0º Normal. Sin fallos. Memoria y función intactas.
1º Olvido benigno muy leve: cuando uno olvida dónde dejó las llaves, o erra en decir nombres que luego recuerda. Todo el mundo padece de esto. No es Alzheimer en lo absoluto.
2º Deterioro leve: ya lo notan los demás. Olvidamos citas, ya no encontramos palabras, nos extraviamos en lugares nuevos, baja nuestro rendimiento laboral. Pero todavía somos independientes.
3º Alzheimer leve: No podemos manejar nuestras finanzas personales, olvidamos eventos recientes, no sabemos qué cocinar para los invitados. Nos aislamos porque nos damos cuenta de estos síntomas. Suele ser la etapa cuando se nos diagnostica la enfermedad.
4º Moderado temprano: Ya no recordamos direcciones ni postales ni para seguir un rumbo, tampoco fechas, o números de teléfono. Necesitamos ayuda para elegir la ropa adecuada al clima. Pero aún comemos y nos bañamos solos.
5º Moderado en cinco subetapas
A: Necesitamos ayuda para vestirnos correctamente.
B: Necesitamos ayuda para bañarnos.
C: No controlamos bien los esfínteres.
D: Incontinencia fecal, necesitamos pañal.
E: Distinguimos caras familiares y no-familiares, pero hemos olvidado muchas caras con todo y el nombre de cada portador.
6º Severo en seis subetapas
A: Solamente decimos 5-6 palabras al día.
B: Solo una palabra inteligible.
C: No podemos caminar sin ayuda.
D: No podemos sentarnos sin apoyo.
E: Ya no sonreímos. (Punto en el que conocí a la abuela materna de Geo).
F: Ya no sostenemos la cabeza.
Alzheimer es el 60-70% de todas las demencias. Transcurre un período de varios años en los pasos 1º y 2º. Del 3º al 4º transcurren de 2-3 años. Del 5º en adelante, la progresión se acelera y requerimos cuidado permanente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) no publica un promedio de edad exacto en el que se detecta cada paso, pero sí publica el rango de edad en donde mayoritariamente se concentra la enfermedad: 80-84 años. Se estima que hay en el mundo ~37 millones de casos ya avanzados. No es una parte normal producto del envejecimiento. La OMS lo aclara siempre, es una enfermedad cuya incidencia se duplica cada 6.3 años de edad. Entre la población de 60-64 años 0.39% la padecen. A los 90+ es 10.4%. Mi lúcida lectora MSB está notoriamente exenta. Durante los septenios 12º, 13º, 14º y 15º se acelera. Pero mejor aborto el tema porque por donde lo mire uno, es deplorable. Y para enterarnos mejor y de más, está el internet.
Según lo que leo, para llegar al 16º septenio hay que irrigar diariamente el cerebro. El acto no quiere decir regar, porque estoy seguro de que en muchas actividades uno la ha regado y socialmente la sigue regando, pero no por eso padece de Alzheimer. Tampoco quiere decir hidratar porque si llegas hasta este punto de la lectura, con los 2 litros de agua que bebes mínima y diariamente, es suficiente para mantener hidratado tu cuerpo. Si percibes humor y te carcajeas hasta el orín quiere decir que tu mente está deshidratada y no la estás regando con tu conducta actual, aunque estés a solas. La irrigación que requiere nuestro cerebro de viejos para vacunarnos contra la demencia es del tipo químico/eléctrico, no hidráulico. Son señales cerebrales eficientes que se van entorpeciendo si permanecemos más de 90 minutos sentados. Porque necesitamos que los glóbulos rojos y blancos de la sangre hagan a menudo el recorrido de nuestros chamorros a nuestros hemisferios cerebrales. Debemos ver películas que nos hagan pensar o genuinamente nos provoquen risa. No es fácil, porque el mercado de Hollywood es de una mente adolescente entretenida por Disney y Marvel. Las películas que nos hacen reflexionar más, por su realidad acerca de los veteranos, son predominantemente europeas.
Las de Hollywood son pueriles y nos condicionan a consumir parafernalia de monigotes o por lo menos hartas palomitas de maiz. Para los que tienen Netflix les recomiendo estas tres no-hollywoodenses: “Fathers and Daughters” (con Russell Crowe), “Sentimental Value” (premiada en Cannes), y una película sueca que trata sobre un hombre de 100 años que se escapa por la ventana del asilo cuando las enfermeras y reclusos le llevan un pastel con un chingo de velas (no las conté). La vi esta semana aquí en San Antonio. Para los que ven Netflix en México, tal vez teclando algunos de estos nombres en inglés se pueda encontrar: “The 100-year-old man who climbed out the window and disappeared.” La dirige: Felix Herngren. La protagoniza: Robert Gustafsson. Hay una secuela de cuando el protagonista tiene 101 años de edad.
En estos textos que te comparto me he referido mucho a los septenios. Si ya lo olvidaste, o lo ignoras, o lo recuerdas, o lo leíste y ahora te sigue teniendo sin cuidado, te los miento nuevamente evitando así referirte a tu respetable progenitora:
-1º 0-7 años. Crees que el mundo es tu casa y tu familia los más buenos, sabios, y mejores educadores.
-2º 7-14. Descubres que lo anterior no es cierto y no les confías lo que te provocan y perturban las hormonas.
-3º 14-21. Te quieres comer el mundo porque te lo afirma el espejo y te lo dice al oído tu primera pareja sentimental.
-4º 21-28. Crees que te casas por amor y ese sentimiento te hace sentir invulnerable y competitivo.
-5º 28-35. Aprendes a trabajar para quien te paga y a ganar dinero para apoyar a los que viven contigo.
-6º 35-42. Te das cuenta de que el éxito no era lo anterior, pero tampoco sabes qué es ni cómo obtenerlo.
-7º 42-49. Te percatas que alguien de la mitad de tu edad puede reemplazarte por la mitad de tu salario. Te angustias pero no lo exteriorizas.
-8º 49-56. Rompes lo que ya no te sirve, sobrevives, recoges los pedazos y los etiquetas de lo que te pueda servir.
-9º 56-63. Enseñas más de lo que aprendes y calculas con frecuencia para lo que te alcanza tu posible pensión.
-10º 63-70. Entiendes que no está bien que acumules tiempo en nimiedades predecibles, sino que lo uses en algo que te enorgullezca.
-11º 70-77. Mejora tu humor porque te desprendes de la presunción y de la solemnidad al saber que no eres eterno.
-12º 77-84. Aprendes a vivir con lo que recibes, aunque no sea suficiente para compartirlo como hacías, y extiendes la mano o escribes en WhatsApp.
-13º 84-91. Te sorprende lo que vives o has descubierto, aunque te lo hayan anticipado, cosa que nadie hizo; pero no te atribulas.
-14º 91-98. Dejas de buscar, pero atesoras y disfrutas lo que recibes o encuentras sin habértelo propuesto; te endulzas la vida alejándote de los amargados.
-15º 98-105 Vas de avanzada. Toma nota de lo que te acontezca, para que me lo cuentes y podamos reírnos a distancia; antes de convertirnos en leyenda.
Reírte irriga mucho tu cerebro; especialmente si se te agita el abdomen cuando lo haces. A mi edad, las carcajadas honestas me vacían la vejiga prematuramente con un chorro aspersor. Pero me vale. A Geo no. Por eso me conmina amorosamente a que no la riegue y cuando lo haga, limpie derrames y salpicaduras. Como no he escuchado sus justificadas quejas, creo que no tengo Alzheimer.