Sal Nuñez
Un jubilado lector evocó jubiloso su infancia con el texto anterior, porque conoció en persona al admirable “Jamaicón” Villegas. Con franco y ufano orgullo este abuelo colega acompañó en su respuesta su reciente fotografía cargando a uno de sus nietos, ambos luciendo la camiseta del campeonísimo Guadalajara. Al responderle, le anexé la letra de una canción de Serrat que me recordó su fotografía. Como mi lector no la conocía, le compartí un video ilustrativo que se quedó anclado en mi mente hasta que volvió a vencerme el sueño —como inequívocamente y con mi complicidad ha triunfado en cada contienda desde el siglo pasado.
Tres breves frases sentenciosas de la letra de la canción “Esos Locos Bajitos” permanecieron volando dentro de mi hueca cabeza como delicados papalotes. Todos las tenemos incrustadas en la memoria desde antes de aprender a expresar nuestras emociones; porque nos las repitieron hasta la saciedad padres, abuelos, familiares, y figuras autoritarias —quienes indudablemente las aprendieron como dogma secular— y que yo me abstengo de repetírselas a mi nieta para no maleducarla en un sentido inofensivo:
Eso no se dice
Eso no se hace
Eso no se toca.
Porque ahora es tiempo de ya no transmitirlas en automático, sin razonarlas, de generación en generación. Decimos estas frases a los que apenas aprenden a hablar sin percatarnos de que lo que decimos está en: Tiempo Presente, dicho con la intención de establecer una norma general aplicable en muchos lugares y situaciones. Modo Indicativo en la 3ª persona del singular; es decir, no las originamos nosotros, pero las sabemos y las repetimos como loros. Voz Pasiva impersonal, sin especificar al sujeto que discurrió la sentencia; inferimos con el anónimo pronombre “se” que la sociedad en su conjunto denuncia la falta violatoria del comportamiento aceptado. Suena a ley universal que debe ser acatada por todos, aunque es abstracta, nada especifica. A los 3 años mi nieta está en pleno aprendizaje de las reglas sociales, pero cognitivamente todavía no entiende lo abstracto. Para ella es confuso, porque no sabe quién es "se". Su cerebro entiende mejor tú, yo, nosotros: “Nosotros no hacemos eso que estás haciendo” lo entiende mejor que "eso no se hace".
El presente con valor de regla universal es muy abstracto. Ella vive en el aquí y ahora. Opino que en Modo Imperativo "no toques eso" funciona mejor que en Modo Indicativo "eso no se toca" que suena a que no hay alternativa, aunque su cerebro sabe que lo que hace no es determinante o con serias consecuencias. Creo que a los 3 años el lenguaje está para construir mundo, no para memorizar reglas. Al usar tiempos abstractos, cualquier niña de esa edad obedece por miedo o coerción, pero no entiende. Al usar tiempos concretos, interioriza las normas. Aunque no entienda de un tiempo eterno que aplica para las reglas de:
Eso no se dice
Eso no se hace
Eso no se toca.
Pero al usar en tiempo presente la primera persona del plural (nosotros) en vez del impersonal y vago “se”; entiende el tiempo actual y el "decimos", “hacemos”, “tocamos” la hace sentir parte del equipo, no la acusada. Su lóbulo frontal todavía está inmaduro. No me dictan las tripas lo que asevero, lo afirman estudios científicos de neurólogos, pedagogos, y psicólogos infantiles. El concepto original viene del 2004, donde Michael Ullman establece claras diferencias entre dos tipos de memorias: la procedural, y la declarativa. (Contributions of memory circuits to language: the declarative/procedural model). Declarativa: palabras aprendidas conscientemente. Procedural: frases, reglas gramaticales y automatismos que repetimos sin pensar, como "eso no se hace”.
Cuando el cuida-niños está estresado, no usa la declarativa; usa la procedural, lo que le grabaron a los 3 años en situaciones similares en las que prevalecía el lenguaje automático parental y que se ha convertido en una "replicación de guiones" repetidos bajo estrés, aunque antes de tener hijos hayamos jurado no hacerlo. Esa es la memoria procedural familiar que se transmite de generación en generación. Misma que los abuelos de hoy debemos abatir para beneficio de nuestros nietos. Porque de no hacerlo no transmitimos lo que nos dijeron, sino el cómo nos hablaron con intención y tono.
Para que los niños escuchen hay que cambiar el "tú" acusatorio y el "se" impersonal por mensajes en primera persona. Eso no se hace es ineficaz en niños menores por su inmadurez lingüística. El cerebro guarda frases hechas de la infancia en la misma caja donde guarda andar y masticar. Por eso el adulto no las piensa, las ejecuta. Eso es lo que pasa con "eso no se toca".
Necesita una acción alternativa inmediata. El "vamos a" es orden disfrazada de invitación. La abuela Geo, con 2-3 palabras se dirige a la nieta con un imperativo cariñoso, corto, suave + por favor (afirmativo): "manos aquí", "pies despacio", "voz bajita". Y remata siempre con un “gracias” si el resultado es la obediencia. Funciona, porque a la edad de Luna su memoria de trabajo guarda 2 palabras. Si le dice "Eso no se toca porque lo puedes romper y es de tu abuelo que se va a enojar", retiene 0. Si le dice "Manos aquí", retiene 2 y puede hacerlo.
A los adultos de hoy así nos hablaron sentenciosos nuestros padres, tíos, y abuelos; y meramente repetimos el tiempo gramatical que de niños no entendíamos. Sí. Esa es la cadena. A los 3 años una niña no entiende eso no se hace pero sí capta y retiene el tono, la cara de enojo, el dedo acusador. Y lo puede interpretar como: "algo malo hice, mamá/papá se enojó". Un cerebro de 3 años no guarda la gramática. Guarda la emoción: vergüenza + miedo. Pero en el cerebro de adulto yace la frase completa, como una grabación, como una oración automática. Se llama Lenguaje Procedural que se repite sin pensar, igual que decimos un impersonal “salud” cuando escuchamos un estornudo. Si el niño hace algo corregible, el adulto no piensa qué decir. Su sistema nervioso se estresa, y dispara la grabación que tiene archivada desde la infancia: ¡Eso no se hace! No lo dice porque sea pedagógico, sino porque es lo único que esta persona recuerda haber escuchado en esa situación.
Nuestros papás nos hablaron en impersonal ("se") porque a ellos así les hablaron. Era la forma de poner límite sin tener que explicar, sin tener que conectar, sin tener que agacharse. Era rápido, autoritario y dejaba al niño confundido pero obediente. Uno jura: "yo no les voy a hablar así a mis hijos". Pero bajo estrés, el cerebro no usa lo aprendido racional y conscientemente; usa lo que aprendió a los 3 años. Por eso nos sale automático. La mayoría no sabe responder por qué; porque nunca hubo una explicación convincente, solamente una prohibición pasiva. Era una costumbre tautológica: se repetían incesantemente las mismas frases inefectivas.
Para romper la cadena hay que traer a la conciencia la grabación. La próxima vez que digas "¡Eso no se dice!", detente y di en voz baja: "Acaba de hablar mi mamá/papá con mi boca". Corta estas expresiones originadas por lo menos antes de la infancia de tus abuelos. Reemplaza al "se" impersonal poniendo un "yo" responsable. El "se" impersonal es la forma lingüística del abandono emocional: le pones un límite al niño sin prestarle tu persona. Sin "yo estoy aquí, yo te enseño". Cambiar el "se hace" por el "hacemos" es, literalmente, volver a estar presente. Haz el ejercicio traduciendo estas expresiones al inglés y tal vez lo entiendas mejor:
Eso no se hace = That is not done.
Eso no se dice = That is not said.
Eso no se toca = That is not touched.
Ningún papá anglosajón de una niña de 3 años habla así.
La misma lógica correctiva de la que he escrito, transferida al inglés resulta:
Eso no se hace. = We don't do that. We do it like this.
Eso no se dice. = We don't say that. We say: please.
Eso no se toca. = We don't touch that. We look with our eyes. Not for touching. For looking.
La letra y la música de la canción de Serrat “Esos Locos Bajitos” la encuentran en YouTube. La versión preferida de las mamás es aquella en que aparece Brad Pitt.