306 — Matizando Al Arco Iris (1ª Parte)

Sal Nuñez

En este siglo, los abundantes psicólogos y psiquiatras de Estados Unidos han emitido etiquetas para todo tipo de comportamiento incluyendo lo que le atribuyen al cableado del cerebro. El resultado ha sido una multiplicidad de etiquetas que le pegan a uno (o uno se las adhiere voluntariamente) y que reifican lo que uno opina de sí mismo y de los demás. Ninguna etiqueta es invisible. Los textos que comparto han suscitado comentarios de lectores que se auto adjudican una etiqueta. La mayoría han sido imprecisos por no decir hipocondriacos. Aunque voluntaria y deliberadamente no miento en lo que escribo, ahora trato de matizarlo eludiendo el uso de etiquetas para puntualizar desde otra perspectiva lo que antes mencioné citando las clasificaciones de la Asociación Americana de Psiquiatría (AAP = http://www.psychiatry.org).

Tengamos presente que Estados Unidos (USA) es el 4% de la población y que el 96% restante se deja empapar por los manantiales de conocimiento surgidos de aquí. Los diagnósticos de la AAP son irrelevantes en otras culturas donde lo más radical puede ser lo normal y viceversa. Ahora tomo el enfoque de una teoría —surgida antes de que USA y México existieran como naciones occidentales— desarrollada en el medio oriente y muy en boga en las sedes del conocimiento medieval en Europa Central. Entrando en materia, describo en forma sucinta nueve tipos de personas que notamos en nuestras vidas por evidenciar con frecuencia lo siguiente:

#1 - El que te corrige: El jefe que te revisa el Excel con lupa. El amigo que en la carne asada dice "así no se hace la salsa". No lo hace por molestar, de verdad sufre si las cosas están mal hechas.

#2 - El que ayuda sin que se le pidas: La comadre que te lleva caldo cuando estás enfermo aunque no se hablen mucho. Luego se resiente si no le agradeces. "Yo que tanto hago por todos..."

#3 - El que destaca o brilla: El vendedor del mes. El influencer que siempre está de viaje y todo le sale bien. Por dentro está agotado de tener que ser exitoso siempre.

#4 - El intenso e histriónico : El amigo poeta, tatuado, que sufre más bonito que todos. Escucha música que nadie conoce y si todos van a la derecha, él va a la izquierda solo por evidenciar que es auténtico.

#5 - El que aspira a saber de todo: El compa que habla poco y odia las fiestas. Si le preguntas algo te da una tesis sin dejar de hablar durante 40 minutos. Su cuarto es su cueva.

#6 - El que duda: El que siempre tiene un Plan B, C y D. "¿Y si falla? ¿Y si nos corren?". Leal hasta la muerte con su gente, pero primero necesita saber que puede confiar en alguien.

#7 - El que no para: El alma de la peda, el que trae 3 planes para el sábado. No puede estar aburrido ni 5 minutos porque si se para, le cae la tristeza.

#8 - El que manda: El que entra a un cuarto y todos lo voltean a ver. Protege a los suyos a muerte, pero si lo traicionas, te borra. "Aquí las cosas se hacen así".

#9 - El que evita: El buenazo que dice "sí, como quieran" para no pelear. Se le va el día viendo el celular y dejando todo para después. Todos lo quieren porque no molesta.

Estos comportamientos en ocasiones como las descritas van de acuerdo a uno de los tres cerebros que todos tenemos y que domina en ellos cuando observamos lo que hacen. Partiendo de la numeración anterior, los #8, #9, y #1 obedecen —con frecuencia mayor a la de los demás— por ser instintivos, viscerales. Su centro es el cuerpo, el intestino, el hacer (padecen trastornos digestivos). La base de sus emociones fuertes es la IRA. Inconscientemente se preguntan: “¿Dónde estoy? ¿Tengo poder y control sobre mi territorio?” Se olvidaron de que son uno con la existencia y creen que tienen que ganarse un su lugar a empujones. Son gente de acción. Primero hacen, luego sienten, luego piensan. Su inteligencia es corporal: saben con la panza si algo es verdad. Tienen conflicto con la AUTONOMÍA.

El #8 externaliza la ira: "Yo tengo la ira, el mundo es el culpable". La saca, explota, domina. Debo atacar antes de que me ataquen. Intimidan para no sentirse vulnerables.

El #9 se olvida de la ira: "Yo no tengo ira, yo estoy bien". La anestesia, se duerme. Si no me muevo, no molesto y no hay conflicto. Se borra a sí mismo para que haya paz.

El #1 internaliza la ira:* "Yo no debería tener ira, la ira es mala". La reprime y la convierte en resentimiento y exigencia. La ira se vuelve un juez interno. Para ser bueno, se vuelve rígido a veces.

Son los que ponen orden en el mundo real. Tienen presencia, una fuerza tranquila, encarnan la justicia encarnada. Saben cuándo actuar y cuándo parar. Pero cuando se desintegran se vuelven brutos: el #8 aplasta, el #9 se paralizan, el #1 castiga.

Los #2, #3, y #4 obedecen a lo emocional. Su centro es el corazón, la imagen, el sentir. La base de sus emociones fuertes es la VERGÜENZA. Inconscientemente se preguntan “¿Quién soy? ¿Valgo? ¿Me van a querer?” Son amados como son, pero creen que tienen que convertirse en alguien para ser amados. Son gente de imagen. Primero sienten cómo los ven, luego piensan qué hacer para gustar, luego actúan. Su inteligencia es emocional: leen a la gente al instante. Tienen conflicto con la IDENTIDAD.

El #2 externaliza la vergüenza: "Yo no tengo vergüenza, tú sí necesitas amor, yo te lo doy". Se hace indispensable dando. Si te ayudo, me tienes que querer y así no siento mi vacío. Su problema es que da para manipular y se olvida de sí mismo.

El #3 se olvida de la vergüenza:* "Yo no siento vergüenza, yo soy mi éxito". Se pone una máscara de ganador. Si brillo, no hay vergüenza que valga. Su problema es que se vende y se vacía, ya no sabe quién es sin aplausos.

El 4 internaliza la vergüenza: "Yo SOY la vergüenza, hay algo malo en mí de fábrica". Se identifica con el defecto. Soy diferente, defectuoso, por eso nadie me entiende. Su problema es que se encierra en su drama y envidia lo que otros tienen. Quieren controlar el mundo para existir.

Son el corazón del mundo. Amor real, creatividad auténtica, inspiración que mueve a otros. Saben quiénes son sin necesidad de público. Quieren gustar para existir. Pero cuando se desintegran Se vuelven falsos: el #2 mendiga amor, el #3 actúa, el #4 se victimiza.

Los #5, #6, y #6 obedecen a lo mental, racional. Su centro es la cabeza, la mente, el pensar. La base de sus emociones fuertes es el MIEDO. Inconscientemente se preguntan “¿Estoy seguro? ¿Entiendo el mundo? ¿Tengo lo que necesito para sobrevivir?” Se olvidaron de que el universo los sostiene y creen que tienen que ASEGURARSE solos, pensando. Son gente de cabeza. Primero piensan, luego sienten miedo por lo que pensaron, luego actúan o no actúan. Su inteligencia es lógica: necesitan entender para sentirse seguros. Su conflicto es con la SEGURIDAD.

El #5 internaliza el miedo: "El mundo es invasivo y yo tengo poca energía, mejor me retiro". Se esconde a pensar y acumula conocimiento para no sentirse incapaz. Su problema es que se aísla y se seca. Su miedo es ser inútil, incapaz, invadido; desea ser competente y entenderlo todo.

El #6 externaliza el miedo: "El mundo es peligroso, necesito un grupo o autoridad que me proteja". Duda de todo y de todos. Busca seguridad afuera. Su problema es que se vuelve paranoico y dependiente o contra fóbico.

El #7 se olvida del miedo: "Yo estoy bien, mira qué divertido está todo". Huye hacia adelante con planes, opciones y chistes. Se llena de futuro para no sentir el vacío del presente. Su problema es que se vuelve disperso, adicto a estímulos y no profundiza.

Son los visionarios del mundo. Claridad, sabiduría, valentía para ver la verdad. Piensan para servir, no para defenderse. Quieren entender el mundo para existir.Pero cuando se desintegran: El #5 se encierra, el #6 se persigue, el #7 se aturde.

Cada uno, del #1 al #9 tiene nueve niveles de desarrollo que se agrupan en TRES BANDAS. La banda en la que se encuentra cada quien en su vida domina todo su comportamiento.

Banda Sana = A, B, C: Estás libre de tu pasión. No necesitas estrategia, tu tipo no es una cárcel, es un superpoder. Eres libre. El nivel “A” es el de doctorado, muy poca gente toca este nivel y cuando lo hace es solo por ratos, con humildad, y modestia. El “B” es de maestría en la vida. Estás completamente libre de las tendencias propias de tu tipo; tu capacidad psicológica hace el mejor uso de tus habilidades. El “C” es tu valor social: Te usan como ejemplo, tu don da frutos para otros. Hay éxito y reconocimiento sano.

Banda Media = D, E, F: en el “D” Estás atrapado en tu ego. Te crees tu estrategia. Aquí empieza el sufrimiento. Ya no usas tu tipo, tu tipo te usa a ti. Empiezan tus fijaciones. Aquí estamos todos normalmente. Tu miedo base toma el control y tu estrategia se vuelve rígida. Ya no es opción, es obligación. En el “E” controlas tu ambiente para sostener tu ego. Ya no te basta con aislarte, manipulas tu entorno para que nadie te exija. Te vuelves más intenso en tu tipo. En el “F” te sobrecompensas, se te cae la máscara. Tu estrategia ya no funciona y te da ansiedad. Entonces la exageras. Te vuelves caricatura de tu tipo.

Banda Insana = G, H, I: En el “G” Tu pasión se desboca , te estrategia te destruye. Si llegas aquí, ya no puedes salir solo. Tu miedo te hace hacer cosas que antes condenabas. Te vuelves dañino. Te aíslas y desconectas de la realidad. Te vuelves excéntrico, abrigas ideas raras, conspirativas. Rechazas toda ayuda. Necesitas la intervención de alguien certificado. En el “H” asustas a los demás por que ya tienes un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) que bordea en una psicosis del tipo esquizoide. Vives en tu mente, con terror a que el mundo exterior te aniquile. Ya no distingues tu teoría de la realidad. Pánico total a ser devorado. En el “I” estás destruido, te colapsas, si no cuentas con ayuda te autodestruyes.

En las siguientes partes acerca de este tema, incluiré las etiquetas que omito y anexaré copias de los enlaces donde uno puede indagar su tipología. Nadie obedece el 100% a un tipo el 100% de las veces. Oscilamos y viajamos de uno a otro. Algunas pruebas reportan porcentajes dominantes en los tipos mayoritarios que dominan la conducta de uno. Considero importante saber del tema para indagar los tipos de aquellos con quienes convivimos, para saber de lo orgánico (propio) vs lo adquirido por influencia social.


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