Sal Nuñez
No en comparación con los sistemas occidentales actuales o históricos, sino frente a la misma China de los siglos XIX y XX —creo que me hubiera costado sangre, sudor, y lágrimas explicar los contrastes, aberraciones, y ventajas de la cultura china actual a mi estimado maestro de matemáticas y luego socio en proyectos EGV = la pera (qepd). Tal vez no. Dentro del ITESM actuaba como un ciudadano enfocado en lo técnico y fuera era un notable progresista muy humano. Mi científico amicus bonus RGMB tomó nota de mi solicitud indirecta y hoy mismo me envía la respuesta que obtuvo de Deep Seek, misma que edito y resumo. Obedece a su consulta sobre números, lo cual no era de lo que yo deseaba enterarme; sino de las raíces culturales que producen tales cifras. Por ejemplo, el cristianismo de occidente vs el confucianismo de oriente. Lamentablemente, para mi gusto, el enfoque de los científicos rara vez es cultural y adolece de la misma óptica matricial en tres países diametralmente opuestos por sus culturas. RGMB, acepta mis disculpas por no explicar bien lo que requiero para mejorar esta disertación amateur. La descripción breve de las cifras no es lo central de este texto; sino la narración de los hábitos culturales arraigados que explican mejor las discrepancias en las cifras. A veces los matemáticos pecan (para mi gusto) de fríos donde tienen que ver las circunstancias con el tipo de calentura que me caracteriza. Diría sarcásticamente que les gusta reportar de sexo neutro a una población donde la mitad es masculina y en igual número, la otra mitad es femenino. Por eso incluí dos fotografías para ilustrar los pies deformes y los zapatos obligatorios en las dinastías Ming y Qing. Éstas son extractos del reporte de Deep Seek que me remite RGMB.
En la década de los 1980s, el estudio de la familia atravesaba una encrucijada intelectual. Se observaba con asombro y preocupación cómo se desmoronaban los pilares del modelo familiar tradicional que había dominado la posguerra. La literatura académica de entonces documentaba un cambio sísmico: la proporción de niños estadounidenses que vivían con ambos padres biológicos casados, que en la década de 1950 superaba el 80%, comenzaba a disminuir aceleradamente. Los datos de EEUU mostraban que ~ 21% de los nacimientos ocurrían fuera del matrimonio. Las investigaciones de la época, documentaban que las madres solteras tenían menor nivel educativo, menores ingresos y mayor probabilidad de depender de asistencia social. Lo que entonces se percibía como un problema de madres adolescentes resultó ser un fenómeno que afectaba mayoritariamente a mujeres de 20 años o más. Los estudiosos advertían sobre la vulnerabilidad especial de los niños en familias divorciadas y la necesidad de considerar cuidadosamente los programas de intervención y apoyo social. La tesis de la individualización de la familia explicaba estos cambios como resultado de la creciente autonomía económica de la mujer y su capacidad para acceder a recursos independientes del matrimonio. La erosión del rol del proveedor masculino estaba transformando la familia desde sus cimientos. Otra perspectiva sobre la desventaja acumulativa, vinculaba la fragilidad familiar con la precariedad económica, especialmente la inestabilidad laboral y los bajos salarios de los hombres.
En aquel entonces, se veían estos cambios como un fenómeno predominantemente estadounidense y, en menor medida, europeo. México mostraba patrones más tradicionales, y China —apenas emergiendo de la era de Mao— mantenía estructuras familiares notablemente estables. 50 años después los datos revelan una transformación radical y diferenciada por país. Los nacimientos fuera matrimonio han aumentado del 18% al 41% entre Boomers y Gen Z. El cambio se ha normalizado como una opción familiar legítima. Y hay una disminución significativa en los hijos de divorcio del 40% al 23% entre Boomers y Milenials, con leve repunte en Gen Z (27%). Este descenso podría reflejar: (a) que los hijos de divorcio de la era Boomer están decidiendo no reproducir el modelo, (b) cambios en las leyes de custodia, o (c) que más parejas optan por no casarse antes de tener hijos, evitando así el divorcio formal. Investigaciones actuales confirman que la brecha entre nacimientos dentro y fuera del matrimonio se ha ampliado, particularmente entre mujeres nacidas en EEUU.
En México se ha advertido un crecimiento moderado, notablemente inferior a EEUU en los hijos fuera de matrimonio; y un incremento sostenido (15% → 39%), superando a EEUU en las generaciones jóvenes. Es un patrón inverso al estadounidense. Mientras los nacimientos fuera del matrimonio crecen lentamente, el divorcio se ha disparado. Esto refleja la modernización de las estructuras familiares mexicanas: más mujeres acceden al mercado laboral y a la educación superior, lo que facilita la disolución de matrimonios insatisfactorios. Sin embargo, como documenta la investigación mexicana actual, crecer en hogar monoparental en México aumenta significativamente la probabilidad de separación en la edad adulta, perpetuando el ciclo intergeneracional. Retomo la columna vertebral enfocada desde un inicio en China, con lo que reporta Deep Seek para China.
China presenta el contraste más dramático. La estructura familiar tradicional se ha mantenido excepcionalmente estable, aunque las generaciones más jóvenes muestran un incipiente cambio. Esto refleja: (a) el legado del control social durante la era maoísta, (b) la ausencia de un Estado de bienestar que pueda sostener hogares monoparentales, (c) el estigma cultural persistente, y (d) la política del hijo único, que concentra el cuidado en la descendencia. Pauso cuando leo que se le llama a la cultura peyorativamente como un estigma, y omite referirse al cristianismo de Occidente durante veinte siglos; en los que los valores en China han estado libres de su influencia. Y opino que China en los próximos 30 años va a tomar control de la etnicidad, el sistema tenderá a la homologación de lenguaje y la cultura, incluyendo las leyes que regulen la procreación de los hijos.
Los argumentos que expongo en este texto no se basan en números estadísticos sino en las conductas de las que me enteré sobre el pasado y las que observé y viví en diez de las veinte provincias chinas en las que trabajé 25 meses. Las narro porque carecen de cifras. Aunque todas están reflejadas en las películas hechas por chinos en China. Mi perspectiva no tiene que ver con la comparación superficial de comunismo vs capitalismo, de derechos humanos vs derechos colectivos, de la libertad cultural fragmentada vs la orientación cultural unificada. Y lo que escribo va dirigido originalmente al joven nieto de RGMB que desea entender lo que pasa en China que difiera de Occidente. En este texto segmentado me propuse exponer filtros culturales para mirar a la China de los siglos XIX y XX analizando el antes vs después. Y por ello expongo mis puntos de vista esperando sean retransmitidos por mi amigo RGMB a su nieto que desea conocer más de la China actual.
El segmento previo tuvo que ver con los rituales de la comida y con la subordinación forzada hacia las mujeres en las épocas previas a Mao. Ahora me refiero a la subordinación militarizada de los hombres ante los gobiernos imperiales de las últimas dos dinastías: Ming (con sede en Nanjing bajo la etnia de los Han), y Qing (surgida en Shenyang y trasladada a Beijing bajo la etnia de los Manchú). No comparten la misma fisonomía. Desde nuestro continente todos los asiáticos se parecen. A las semanas de estar en Asia uno fácilmente distingue a un chino del sur, del centro, de la costa, o del norte; algo similar a distinguir un portugués de un francés, de un sueco, y de un británico.
En 1645, cuando los manchúes toman Beijing desde Shenyang, el regente emite la ley: Conserva el pelo, pierde la cabeza. Conserva la cabeza, pierde el pelo. Anteriormente, todos los hombres Han tenían que afeitarse la frente y media cabeza y dejarse una sola trenza larga atrás hasta la cintura. Para identificar a los súbditos ming que pudieran rebelarse contra los súbditos Qing. Si veían sin trenza a un hombre, suponían que era un rebelde leal a los Ming. Para quien la trenza era parte de un uniforme militar. En la batalla, la trenza no se enredaba en el arco. En la vida civil, los pobres deberían llevar la trenza delgada hasta la cintura o hasta el reverso de las rodillas. Si eran ricos, trenza gruesa con extensión de pelo postizo. Las mujeres tenían prohibición de cortarse el pelo; a menos que estuvieran de luto o fueran prostitutas. La casamentera debía incluir en su reporte la el peinado de cada miembro de la familia en trámite. Cabellera gruesa, brillante, bien cuidada = hombre sano. Rala, con calva = hombre enfermo, o de mala genética.
La resistencia a las leyes manchúes costó millones de muertos. Los Han consideraban el pelo sagrado bajo el principio confuciano: cuerpo, pelo y piel vienen de los padres, no se dañan. Raparse era traición a los ancestros. Una pérdida de cara si el delito quedaba registrado. En el sur, la resistencia causó 25 millones de muertos en 20 años solo por no querer raparse. Por eso, en 1911 cuando triunfa la revolución encabezada por el Dr. Sun Yat-sen y cae la dinastía Qing, lo primero que hace todo hombre en China es cortarse la trenza con cuchillo en la calle. Hay fotos de 1911 en Shenyang de montañas de trenzas cortadas en la plaza. Cortarse la trenza era gritar ya no soy esclavo.
(Continuará…)