333 — Nepomuceno y Pancho Villa

Sal Nuñez

N. Ya chequé en el internet quien fue Pancho Villa, abuelo. Fue todo un caso controvertido, ¿verdad? Bandolero, ladrón, y asesino para unos que le tenían pavor; gran militar y líder carismático para otros que lo idolatraron. ¿Cuál fue su relación con Nepomuceno? Me dijiste que nacieron el mismo año, por lo que eran de la misma edad.

A. También te dije que la principal característica de Nepo es que era una tumba y a nadie le contaba lo que sabía. Pero yo supe de sus historias por su esposa, Panchita Lares, que me las contó cuando estaba ya muy anciana. Para esta historia necesitas también un preámbulo para saber mas de ella, de otra manera no vas a entender la historia que me pides.

N. ¿No puedo saber de ella en el internet?

A. De ella, no. Pero debes anotar algunos conceptos que no entiendas de lo que platico, porque va a ser la primera vez que escuches esas palabras.

N. Adelántame algunas y las anoto, para no interrumpirte. Ya sé que odias que lo hagamos cuando estas encarrerado contándonos algo.

A. Ahí te van: Narcolepsia, Nagualismo, Nahual…

N. Arráncate, pues.

A. Panchita Lares no era de Durango, era de Oaxaca. Allá se llamaba Yúba. Era una hermosa indígena zapoteca de Calpulalpan. No era de las que se pintan para que les tomen fotos los turistas, no se maquillaba. Su belleza era deslumbrante y natural. Desde niña deseaba saber lo que sería su nahual: un animal que durante su vida la guiara como su otro yo. Que la protegiera y la dotara de las habilidades por las que era conocido ese animal. Sus primas deseaban tener un jaguar, una serpiente, un águila... Yúba soñaba con que le tocara lo que le había sugerido su abuela: un caracol cono del mar, con concha de manchas café. Desde que la abuela se lo describió Yúba lo imaginaba flotando, diciéndole: tú no vas a necesitar correr nunca. Tenía 13 cuando las abuelas llevaron a sus nietas púberas a la laguna de Manialtepec, a pedir nagual. Unas regresaron asignadas a zopilotes, tlacuaches, mapaches, gavilanes, zanates, iguanas... Yúba regresó callada. Cuando las otras se le preguntaron les dijo: me tocó el dormilón. Le preguntaron si se trataba de una zarigüeya; les dijo que no. Se rieron de ella. ¿Un caracol? ¿Eso qué protege? Su abuela no rio. Era de la costa. Conocía los animales del mar. Ya le había dicho: _El caracol cono vive en lo hondo, no tiene prisa. No persigue. Espera. Y cuando algo lo quiere dañar, no pelea. Lo duerme. Yúba creció y entendió. La abuela la indujo a que la protegiera un caracol cono porque era muy bella y mesmerizan a los hombres cuando la veían. Bonita a la manera que les da coraje a los hombres porque no bajan la mirada, desafían. Y los hombres seguido confunden silencio y mirada sostenida con permiso. Tanto así que antes de sus quince años la raptó un camionero que a la fuerza se la llevó rumbo a Querétaro. Antes de llegar, se paró, y le agarró la muñeca. Yúba no gritó. Solo le puso la otra mano en el antebrazo, como lo hace el caracol cuando saca su lengua. El hombre dio un bostezó enorme, de quijada amplia. Luego otro. Se le aflojaron las rodillas. Se recargó en el volante y se quedó dormido, con la boca abierta, roncando. Yúba se fue caminando por el borde de la carretera, sin saber a dónde ir. Pasó un camión vacío, con placas de Durango. El chofer se detuvo y le ofreció llevarla hasta el aserradero de Durango donde iba a recoger más madera. Por el camino le dio de comer y de beber. Y la esperó que fuera al baño mientras él cargaba el camión con diésel. Llegaron ya avanzada la noche a la casa donde el chofer vivía con su madre en el poblado de Notebuigas de Arriba. La señora se llamaba Aleja Lares. Yúba le contó lo que le había pasado y la señora le advirtió que la sierra de Durango no era tan seguro para las mujeres jóvenes, desamparadas y tan bonitas como ella. Pero cuando se sabía que eran familiares de alguien conocido, la respetaban. Y le cambió el nombre por el de Panchita Lares, para que todos pensaran que era una sobrina distante que tal vez se casaría con su hijo Apuleyo, nombrado así por haber nacido el siete de Octubre.

N. Yo creo que la araña que la protegió de los alacranes en Durango era también su nagual encarnado en Apuleyo.

A. ¿Acabas de leer de nagualismo?

N. Si. Porque soy multitask abuelo, no como tú que eres monocanal. Mientras te escucho ya aprendí lo que son zarigüeyas, zanates, tlacuaches, zopilotes, mapaches, y hasta donde queda Calpulalpan. Síguele.

A. Con la mala fortuna que el día que había llegado el sacerdote a casar a los que lo quisieran en Notebuigas de Arriba acababa de fallecer Apuleyo; porque lo aplastaron unos trozos zafados que había cargado en su camión. Y Panchita paso a ser conocida como la joven viuda Nepo fue a pedir su mano poco después, y la señora Aleja accedió porque él desde chico tuvo la reputación de ser un hombre bueno que ni fumaba, ni era golpeador, ni pendenciero, era muy trabajador, y gozaba de buena reputación. Pero los tres decidieron por recato guardarle unos meses de duelo a Apuleyo. Cuando Panchita dejara de vestir de negro, sería la señal para que Nepo empezara a cortejarla.

N. ¿Y donde entra Pancho Villa en todo esto?

A. Según me contó Panchita, cuando escuché el rumor de que Nepo y Pancho Villa se conocieron, las cosas fueron como te las voy a decir.

N. Ahórrate lo detalles de Pancho Villa en la Revolución y en lo que pueda encontrar en Wikipedia. Ya sé que tuvo muchos hijos, que adoptó como protector a cientos de niños, y se casó más de veinte veces porque muchas mujeres lo idolatraban.

A. Sí. Pero documéntate bien. En la mayoría de los apareamientos es la mujer la que elige, no es el hombre. Aunque ellas digan lo contrario. Esto tiene una base científica. Biológicamente tuvimos en el pasado presiones diferentes. Genéticamente tenemos hoy incentivos distintos. Pero culturalmente convertimos esas tendencias estadísticas en mandatos: al hombre le dijo la biología colecciona mujeres y a la mujer transforma a un hombre. Lo que hoy sabemos es que los dos, hombres y mujeres, en el fondo quieren lo mismo: novedad sin perder seguridad. Solo que unos la buscaron cambiando de persona y otras cambiando a la persona.

N. ¿Dónde busco eso?

A. El MHC = Complejo Mayor de Histocompatibilidad. es donde biología e instinto se tocan de forma más literal. Es el sistema que hace que huelas si alguien te gusta sin saber por qué. Es un grupo de genes en el cromosoma 6: la región más variable de todo tu genoma. Tiene 3,000+ variantes. Su función original no tiene nada que ver con el amor: es tu carnet de identidad inmunológico. Cada célula tuya presenta en su superficie pedacitos de lo que hay dentro usando proteínas MHC. Si es tuyo, el sistema inmune lo deja. Si es virus, bacteria, lo ataca. Tú heredas 3 genes MHC de mamá y 3 de papá. Mientras más diferentes sean entre sí, más tipos de patógenos puedes reconocer. Un hijo con MHC muy diverso de ambos padres es más resistente. ¿Cómo influye en a quién deseas? Por el olor. Las proteínas MHC se degradan y salen por sudor, orina, saliva, y bacterias de la piel las metabolizan en moléculas olorosas volátiles. No hueles a MHC hueles el perfume que producen las bacterias al comerse tus restos de MHC. En el experimento Claus Wedekind de la Universidad de Berna usaron las camisetas sudadas de 44 hombres, que no usaran fragancias, ni fumaran, ni comieran ajo. Despues de dos noches usadas, 49 mujeres olieron las camisetas calificaron qué tan sexy les parecía el olor, sin ver al hombre. Las mujeres en fase ovulatoria cercana prefirieron significativamente el olor de los hombres cuyo MHC era diferente al de ellas. La preferencia desaparecía si olían a parientes. O sea, no era solo diferente, era diferente pero no demasiado. Este estudio de 1995 se ha replicado con variaciones mas definitivas en 2002, 2008, 2013. En la ovulación, la sensibilidad olfativa femenina sube 100 veces. Literalmente huele moléculas que el hombre no huele. El cerebro femenino tiene más conexiones entre bulbo olfatorio y amígdala (emoción). Por eso un olor me prende / me repele es más fuerte en ellas. En los hombres también hay preferencia por MHC diferente, pero es mucho más débil y está más influenciada por señales visuales. ¿Qué busca el MHC diferente?: Heterocigosis del hijo: hijo con 6 tipos diferentes de MHC en vez de 3 repetidos = reconoce el doble de enfermedades. En África, hijos heterocigotos para MHC tienen 50% menos mortalidad infantil por malaria. Oler a MHC muy similar les recuerda a las mujeres, inconscientemente, a su hermano, a su padre; les produce asco sexual, no deseo. Es el freno biológico al incesto, más antiguo que la cultura. Un hombre enfermo expresa menos MHC, huele apagado. Uno sano huele intenso.

N. ¿Y por qué la mujer querría a un hombre diferente?

A. Porque una vez que encuentra un MHC compatible, biológicamente le conviene retenerlo, no cambiarlo. Cambiar de pareja es volver a arriesgarse con un MHC incompatible. Pero sí quiere que ese mismo hombre cambie de olor conductual: que huela a novedad. Por eso el mismo hombre cuando se rasura diferente, cuando viene del gimnasio, cuando se pone otra camisa, vuelve a disparar el circuito olfatorio. Es novedad sin perder compatibilidad inmune. En cambio, para el hombre, como su costo de equivocarse de MHC es bajo, su sistema está más programado para buscar MHCs diferentes en mujeres diferentes. Más variedad = más combinaciones inmunes probadas. Muchas mujeres reportan que cuando dejan la píldora, su pareja ya no les huele igual. No es psicológico, es MHC. Pero eso se ha perdido en la ciudad moderna donde casi no olemos MHC crudo; todo está distorsionado. Condiciones que favorecieron a Nepo para que en la Sierra de Durango, Panchita lo eligiera sin decírselo, aunque ella no le quitara la vista y él interpretara eso como fascinación por su físico. Nada que ver. Es que lo olió desde el primer día que lo vio y en esa época nadie tomaba anticonceptivos en la sierra.

N. ¿Le puedo contar esto a mi mamá?

A. Sólo si ya no quieres platicar conmigo.

N. ¿Dónde quedó Pancho Villa?

A. Un atardecer se abrió violentamente la puerta de la casa donde vivían Nepo y Panchita. Estaban muy jóvenes y no lo reconocieron porque era antes de la revolución. Cuando era gavillero de una banda de bandoleros lidereados por Ignacio Parra.

N. Entonces se llamaba Doroteo Arango.

A. Tienes razón. Pues pistola en mano la puso en la sien de Nepomuceno y le dijo: _Desensilla mi caballo, dale agua, maíz, y amárralo en la entrada. Y dile a tu mujercita que me haga de cenar. Panchita se dispuso a hacerlo. Cuando Nepomuceno regresó, a punta de pistola Doroteo lo amarró en dos sillas contrapuestas. Se quitó la ropa. Empujó a Panchita a la cama e intentó violarla. Ella simplemente lo tocó en el antebrazo y Doroteo cayo profundamente dormido sin despertarse en toda la noche. Nepo, ya sabía de las habilidades del nagual-caracol que tenía Panchita y separados conciliaron el sueño. En la mañana, Doroteo desató a Nepo y encañonado le ordeno ensillarle el caballo mientras él se ponía sus espuelas y sus chaparreras. Entonces el caballo, evacuó la copiosa cena de la noche anterior y ensució las espuelas de Doroteo. Lo que lo enfureció tanto que le dijo a Nepo que se comiera el recién hecho excremento del caballo. Al forzarlo, Doroteo resbaló y soltó la pistola que fue a dar cerca de Nepo; quien la tomó y le apuntó a Doroteo mientras se había agachado a recoger sus espuelas. Le dijo: ahora, Doroteo, te vas a comer el resto de la mierda de tu caballo. Y lo obligó a hacerlo. Años después, hecha una anciana, le pregunté a Panchita si era cierto que Nepo conoció a Pancho Villa, como se rumoreaba en la sierra. Me respondió: ¡Claro! Si desayunaron juntos…


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