Sal Nuñez
Hace seis años me dijo una persona muy juiciosa en una reunión familiar: ¿A qué van a Suiza?, no tiene nada, es un país muy chiquito. Por juiciosa no me refiero a buen juicio, sino al tipo de personas que sobre cualquier tema emite una opinión tajante. Viejo que soy, me doy cuenta de que a las personas tajantes les fascina decir la última palabra en todo. Por lo que, en esas situaciones, las dejo con la palabra en la boca. No respondo, y me fugo del tema esperando otro más armonioso. Hoy recuerdo ese incidente porque encontré muchas similitudes entre lo que Geo y yo experimentamos en Suiza y en los países escandinavos (incluyendo a Suiza) y lo que vimos en el evento de San Antonio al que asistimos con nuestro hijo X, su esposa, y nuestra nieta. Inicio.
En comparación con la mayoría de los habitantes del planeta, los suizos y los escandinavos difícilmente emigran y sus países crecen en población por los inmigrantes. El apego al origen es cultural. En esos países nórdicos y helvéticos, desde la niñez se le enseña a las nuevas generaciones a apreciar y a mantener en buen estado el agua, la tierra, la flora, y la fauna de la región donde viven. Valores comunes que armonizan más de lo que aíslan. Esto pasa desapercibido a los turistas que van a ver la torre, el arco, el estadio, a participar en el rave, el concierto, el bar… El porcentaje de suizos que emigran a vivir fuera de su país es 0.3% cada año. Y de esa cifra, el 57% regresa a residir de nuevo. En el caso de Suecia, emigra cada año el 0.4% y regresa el 75% de ellos. Finlandia, Noruega, y Dinamarca tienen cifras similares: menos del 0.1% se muda del país. Son de los pocos en el mundo donde la gente no se va porque quiere quedarse, no porque no puede irse.
Heimat en Suiza, Hembygd en Suecia es amor al terruño. Suiza y Escandinavia no tienen baja emigración solo por dinero. Tienen rituales de apego al suelo que enseñan desde niños. En Suiza: cada cantón (comuna, provincia, estado) tiene su fiesta de la siega, y sus rituales de cuidar el bosque. A lo largo de las vías del tren de Ginebra a Lucerna, Geo y yo vimos los bosques muy limpios. Los pastizales parecían alfombras primaverales. Los leños y ramas grandes de los troncos caídos, ordenadamente apilados y cortados del mismo largo para que cualquier familia se sirva para calentar su casa. En Suecia, Allemansrätten es el derecho de todos a caminar por el bosque, para acampar o recoger bayas, pero con la obligación de no dejar huella. Desde niños los enseñan a amar lo que ya tienen, no lo que les falta. En Noruega, Friluftsliv significa vida al aire libre como una materia escolar.
Una materia que cursó nuestro hijo X lo llevó a acampar días y noches a lugares sin urbanización en Texas, para tomar un inventario de la flora y de la fauna durante 24 horas. En este mismo tema donde los escandinavos y suizos llevan siglos de continuidad cultural fomentando el amor al agua, a la flora, y a la fauna de la región donde viven. Texas empezó este siglo. Con excepción de Rusia, la extensión de Texas supera la de todos los países de Europa Occidental. Suiza aclara que su sistema no se puede únicamente copiar y pegar. Requiere por lo menos 100 años de terca confianza: cuatro generaciones. La lección de Suiza y Escandinavia es que la gente no se queda donde hay más dinero, se queda donde el futuro saludable es predecible. Además de seguridad, recursos, naturaleza, y que el sistema gubernamental no estafe. Cada primavera, los suecos ven a las grullas que vuelven, y les dicen a los pequeños: son nuestros ancestros. Es parte de la misma lección: migrar no es irse para siempre, es volver. En Texas las monarcas vuelven cada año si se les cuida el camino y la población ocupa el primer lugar de arraigo. Eso me agrada y mucho. Fue la impresión que tuve en todos los países nórdicos incluyendo a Suiza. Y no únicamente con respecto a la baja emigración a otra parte. También percibo aquí en San Antonio una noción instintiva de arraigo que se manifiesta en los programas públicos para mejorar, desarrollar, y proteger flora, fauna, y recursos hidráulicos. Ayer en la mañana fuimos Geo y yo con X, esposa, e hija al 11º Festival Anual de Mariposas Monarca y Polinizadores, evento que promueve la polinización como una acción coadyuvante de la población para el mejoramiento de la vegetación endógena y de la población de los polinizadores. Hoy hay una charla del National Geographic en un centro de convenciones titulada: Persiguiendo Monarcas.
En el 2015, la *Federación Nacional de la Vida Silvestre nombró a San Antonio la Ciudad Campeona de las Mariposas Monarcas. Porque pasan por un embudo migratorio donde billones de mariposas, aves, y murciélagos viajan al sur a México. Sin plantas nativas aquí, no llegan a Michoacán. Para cumplir la promesa, la ciudad crea este festival. No es fiesta, es ciencia ciudadana. Regalan 2,000+ plantas nativas polinizadoras cada año: cenizo, salvia, algodoncillo que son endógenas de esta región. Sin ellas, la monarca no pone huevos. En una exhibición, niños tan pequeños como mi nieta, sueltan a volar a una mariposa recién nacida, que ya va etiquetada para seguir su rastro. Esos datos van a Monarch Watch en Kansas y en Michoacán. San Antonio ha etiquetado más de 5,000 monarcas en 11 años. El evento promueve que la población tenga en su jardín plantas nativas que aumentan la polinización cuando las mariposas se alimentan de ellas, en 30-50% vs comer pasto. La asistencia al evento gratuito se estima en 8,000 - 10,000 visitantes de todas las edades - es la cifra oficial de los últimos 2 años. 50% son familias con niños, 30% adultos 50+. Yo estimo haber sido el de más edad entre los asistentes de 9-11 de la mañana. Un paisano veterano me conectó la migración monarca con el Día de Muertos; porque llegan a Michoacán el 1 de noviembre y los purépechas creen que son las almas de sus ancestros que regresan.
La historia de las monarcas es agridulce. La tendencia grande no la controla San Antonio. En 1996-97 había ∼1,000 millones de monarcas en 15 santuarios de Michoacán. En el invierno del 2013 al 2014 el conteo cayó a 33 millones en solo 2 santuarios - el mínimo histórico. 96% menos. El festival aludido ha contribuido, pero no ha resuelto en mucho este problema. En 2015 subió a 56.5 millones y desde entonces la población se ha mantenido estable, pero al 6% de lo que fue en los mejores años del siglo pasado. No hay tendencia de recuperación larga. La causa principal no es de esta región, son los estados al norte de Texas donde se adoptaron medidas agrícolas transgénicas para el cultivo del maíz y de la soya; y el uso del herbicida glifosato que eliminó el algodoncillo de los campos agrícolas. Lo que aporta San Antonio es que aumente y se disperse la siembra de algodoncillo. En Texas las citadas prácticas agrícolas solamente abatieron un 2.9% las plantas de algodoncillo: néctar otoñal/primaveral. Comparado con los estados del norte, el hábitat migratorio aquí sigue relativamente intacto. La mortalidad no ocurre en la migración por Texas, sino por la carencia de alimento para criar durante el verano. *En la carretera interestatal I-35 que llega a Laredo, hay plantíos de algodoncillo nativo en los camellones. Hay 50+ jardines certificados en San Antonio que reportan que sí aumenta la proliferación de huevos en esos jardines cuidados. Un estudio encontró densidades pico de 0.78 huevos por rama de algodoncillo (milkweed), más altas que los reportes históricos cuando había más mariposas. O sea, que funciona. Geo contribuye a ese propósito; regresó con las plantas que le obsequiaron. El año pasado que estuvo fuera, yo fui en su lugar y traje las que sembró a su regreso y ahora visitan mariposas y colibríes.
Ayer me impactó presenciar cómo una ingeniera hidráulica, usaba una maqueta en acrílico hecha a escala donde los ríos San Antonio y Guadalupe eran la superficie más hundida, y las colinas la más prominente. Les pedía a los niños que le mencionaran un contaminante. A la niña que dijo botellas de agua vacías, la maestra le preguntó el nombre del condado donde vivía. Y donde la niña puso su índice, ahí la ingeniera puso una gota de tinta café. Donde un niño puso su dedo y dijo pañales desechables la ingeniera puso una gota de tinta roja que se quedó también inmóvil. Dos adultos más pusieron sus dedos sobre el barrio donde vivían, y la presentadora fijó dos gotas adicionales de otros colores, que se quedaron quietas como mitades de lentejas. Luego a cada quien le pidió que usara una botella aspersora, con agua, sobre la maqueta. Y todos vimos la simulación de lluvia caer sobre San Antonio y arrastrar las gotas de contaminantes hacia los arroyos tributarios de los ríos, cuyas corrientes terminan en uno de los pocos acuíferos donde todavía yace agua potable en el subsuelo.
Las miles de fuentes citadinas de los países escandinavos + Suiza, dispensan agua potable. Los habitantes no usan botellas de un sólo uso; llenan sus botellas o termos metálicos y los rellenan de cualquier agua. En esos países el 100% del agua urbana es potable. En los hoteles donde nos alojamos no había botellas desechables. Todas las ciudades extraen el agua potable de acuíferos protegidos. La población ha desarrollado durante un siglo, hábitos de prevención de contaminantes en el agua natural que beben. Con esta simulación ayer, nos educaron para adoptar una actitud similar en San Antonio y prevenir la polución del Acuífero Edwards.
La historia de los murciélagos mexicanos ( Tadarida brasiliensis) sí es de éxito. En la cueva Bracken, que visitamos hace cien días, se mantiene una población superior a 15 millones de hembras preñadas que llegan de México cada marzo-abril. Cada una cría un bebé en junio: 500 crías por pie cuadrado de techo. Es la mayor concentración de mamíferos del mundo. Aquí en San Antonio realizaron un estudio radar (1995-2017). Que mostró que llegan 2 semanas antes que hace 22 años. La migración se adelanta por el calentamiento del clima. La colonia consume 100 toneladas de insectos —principalmente polillas del gusano del maíz— cada noche de verano. Un estudio calculó que los murciélagos propician un ahorro de $741 mil dólares, al año solo en pesticidas y daño al algodón para agricultores del sur de Texas. En 2014, un desarrollador de vivienda compró los terrenos aledaños a este santuario de murciélagos, para construir cerca 3,500 casas. Eso produciría mucha luz y casas con murciélagos escondidos. Los planos de urbanización firmaron un acuerdo para crear una franja oscura alrededor de la cueva y dejar intactas más de 300 hectáreas. Sin eso, la colonia hubiera colapsado. Lo anterior me fue referido en el exhibidor de la polinización, como efecto casualizado por los murciélagos: los más eficientes, comparados con los demás que incluyen abejas y colibríes.
Durante el evento, un exhibidor me interesó en afiliarme en forma gratuita a la Biblioteca Digital Pública de San Antonio establecida en 2013 como la primera biblioteca 100% sin libros de EE.UU. Se volvió modelo nacional y muchas innovaciones se hicieron aquí primero en plan piloto. Sobrevivió la pandemia porque ya estaba diseñada para no tener contacto. Me ofrecieron estas siete aplicaciones sin costo:
1. Biblioteca en la Nube. 100,000+ e-books y audio libros; muchas a una velocidad 0.8x para viejitos como el escribiente. Un 8% está en castellano. Puedo pedir 25 libros a la vez y leerlos durante 21 días.
2. Hoopla. Películas, juegos, música, TV, cómics.
3. Master Class. Lecciones en video impartidas por especialistas en el tema.
4. LinkedIn Learning. Cursos relacionados con el universo de LinkedIn.
5. Kanopy. Streaming con otras bibliotecas académicas y públicas del país. Incluye 30,000+ películas y documentales
6. Mango Languages. 73 cursos de idiomas, y de inglés como 2º idioma.
7. Universal Class. 600+ cursos certificados de educación escolar.
De regreso trajimos cuatro peces negros para el acuario: dos de raza molly y dos de raza guppy, ambos vivíparos; que se alimentan de los jodencios mosquitos gnats.