Entrega 1

Sal Nuñez

De niño y adolescente estaba convencido que la vejez y el ronquido estruendoso nos llegan simultáneos. Error. A petición de los que no conciliaban el sueño por mi fuerte respiración bucal, acudí al otorrino de confianza. Se declaró incompetente y me refirió a un especialista en diagnosticar trastornos durante el dormir.

El especialista me colocó con tafetán en el pecho un dispositivo electrónico del tamaño de un celular, conectado con cables y electrodos terminales en 4 zonas de mi cerebro, ambos pulmones, el corazón, el estómago, y un par de huellas digitales. Y me envió a casa recomendando que durante tres noches consecutivas siguiera mi rutina normal y le llamara al despertar. Y durante la llamada le refiriera los números que indicara la pantalla del dispositivo.

Al cuarto día fui a su consultorio. Encajó el dispositivo en una consolita. Leyó en un monitor las gráficas de los tres diagnósticos, las imprimió y me dijo lo siguiente.

Existen 4 tipos de APNEA. Padeces tres los que debes cuidarte de por vida. El cerebro depende de dos sustancias imprescindibles en todo momento: glucosa y oxígeno. Tu estómago procesa la primera. Tus pulmones extraen lo necesario del 19%-20% de oxígeno que contiene el aire y las células lo circulan en la sangre por todo tu organismo. Durante el día inhalas lo que necesita de oxigeno tu cerebro. Al dormir, la apnea apnea reduce tu inhalación de oxígeno y sólo te llega al cerebro el 80% de lo que requieres. Por lo que el cerebro ordena que inhales y exhales a bocanadas. Por tu edad, la flacidez de tu laringe vibra al estar boquiabierto y produce ruido en el primer tipo de apnea.

El segundo tipo suspende tu respiración hasta por 90 segundos y eso causa una reacción súbita de tu cerebro primitivo, el que conservamos desde que andábamos en 4 patas y nos es común con otros mamíferos. Ese te hace despertar con reacciones de asfixia como si emergieras del fondo del agua.

El tercer tipo te impide llegar al tercer nivel de sueño, el que contribuye con el mejor período de descanso.

En el primer nivel sueñas algo vinculado con el presente, con lo que acabas de hacer. También es el último que tienes, que te vincula con lo que vas a hacer en un plazo muy corto.

En el segundo te remontas a un pasado que retomas de tu memoria y en él pueden aparecer personajes con quienes no tratas, aspectos de tu infancia, o puedes proyectar deseos reprimidos o ilusiones deseables.

El tercero es el profundo. El que te ocasiona el descanso más completo. El que te ayuda a dormir poco tiempo pero te trae un gran descanso para recobrar energía: la siesta breve. Esa que te permite estar alerta cuando eres responsable por el bienestar de un recién nacido.

La receta médica consistió en colocarme todas las noches una bomba de aire que me inyecte un 110%-120% de aire mientras duermo, para que mi cerebro no se deteriore por nutrirse solamente de un 80% del oxígeno que necesita. Compré el aparato en Amazon donde ofrecen varias marcas y modelos bajo la clasificación CPAP (continuous positive air pressure). Desde que la uso duermo y descanso muy bien de 22:00 - 23:00 a 05:00 - 06:00 y mi compañera de cama ya no me despierta porque dejo de respirar o ronco estruendosamente. Y el oxígeno inhalado de noche creo que ha agudizado mis sentidos y clarificado mi memoria. Aunque tardé en acostumbrarme a dormir con un arnés sujetando el respirador a mi cabeza.


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