Sal Nuñez
En este tiempo presente
En que ya estoy jubilado
Escribo estos octetos
Para quienes son del gremio.
Es solo un divertimento
De pretensión literaria
Para entretener tu ocio
Cuando te sobre tu tiempo.
En la lengua castellana
Contribuye a la memoria
El verso octosilábico.
(En éste contarás nueve
Por las reglas de sintaxis).
Es fácil de recordar.
(En éste contarás siete
Por las razones ya dichas).
El castellano vernáculo
Se escucha más melodioso
Cantado o recitado
Hilado en ocho sílabas.
Si termina en esdrújulas
Debes aceptarle una
Para mantener el ritmo.
Habrá que dejarlo en nueve.
Si termina en agudas,
Hay que dejarlo en siete.
En estos versos que siguen
Hay frases heptasilábicas
Si terminan en acento.
Evocando a Atahualpa
Porque ya llegué a su edad:
"No necesito silencio,
Ya no tengo en quién pensar.
Tenía pero hace tiempo.
Ahora ya no tengo más."
Sigo con el tema "viejo'.
Tcherkasky escribió la letra
De la que hoy cantan muchos:
"La edad se le vino encima
Sin carnaval ni comparsa.
El dolor lo lleva dentro.
Y tiene historias sin tiempo.
Viejo, mi querido viejo.
Ahora ya camina lerdo.
Como perdonando el viento."
Jorge Luis Borges decía:
"La vejez, que es olvido,
Llega con mudo sigilo.
Y me borra los recuerdos.
Y me apaga los deseos."
Pablo Neruda reitera:
"Tardía etapa de vida.
Fruto que se cae del árbol,
Lleno de sabiduría,
Y de arrugas en el alma."
Y Darío el nicaragüense:
"La vejez llega, y con ella,
La melancolía y la calma,
El recuerdo de lo ido,
Y la sombra del futuro."
Replica Antonio Machado:
"La vejez es un invierno,
Que llega sin primavera,
Y la muerte es un río,
Que nos lleva a la nada."
Y le agrega Benedetti:
"Viejo el mar que se agiganta.
Viejo el sol que aún calienta.
La tierra que esparce vida.
La luna que siempre vuelve.
Y el amor que nos alienta.
Nosotros no somos viejos
Sólo se nos hizo tarde."
Musicaliza Serrat:
"Y después de darlo todo,
En justa correspondencia,
Todo estuviese pagado
Y el carné de jubilado
Abriese todas las puertas".
Se entromete José Alfredo:
"Yo sé bien que estoy afuera
Pero el día que yo me muera
Sé que tendrás que llorar."
No padezco misoginia
Más no encontré poemas
De poetas femeninas
Que traten de la vejez.
Creo que esto se debe
A mí negligencia artificial.
Para no hacer excepción
Usé el nuevo artificio
De la llamada IA.
Creo que aún es imperfecta.
Pedí muestras de Sor Juana
Sobre el tema que me ocupa.
¡Brotaron distorsionadas
Sus famosas redondillas!
Hembras tercas que achacáis
Toda la culpa al varón
Cuando el humilde cabrón
No completa ni pa'l maíz.
Al bueno no se las dan
Y menos si es sincero
A todos les ponen pero
A menos que sea un galán.
Buscáis hombres diferentes
Que os apoyen sin reproche.
Mas desnudos y de noche
Los juzgáis muy prepotentes.
Con las amigas de lejos
En complot hacéis la lucha
De buscar lana, y mucha,
En poder de pretendejos.
Procuráis un tal por cual
Mientras billetes os dé
Y aunque os trate muy bien
Lo acusáis de animal.
Os metéis a negociar
Con clientes de suerte seca
Donde el que paga no peca
O se os va sin pagar.
Vuestros caprichos cumplidos:
Casa, joyas, cirugías...
La rutina os hastía
Y os quejáis de los maridos.
¿Por qué creéis que morimos
Siempre antes que vosotros?
Porque acabáis con nosotros
O de plano nos rendimos.
Aguantaos y no jodáis
Que no padecéis cual decís
Pues toda la vida mentís
Y con la herencia os quedáis.
O si no, con altivez,
E inmunes a las lisonjas
Convertíos ya en monjas
Como la erudita Inés.
Tal vez es mi celular.
O mi torpeza al usarlo.
De seguro es mi edad
Abstinente de quehaceres.