Entrega 16

Sal Nuñez

Un querido amigo a quien conozco desde la escuela secundaria me pide que le ayude a encontrar versiones bizarras surgidas de la Inteligencia Artificial (IA) pues le agradó el texto de las famosas redondillas de Sor Juana Inés de la Cruz.

Ésta es la Falla XV de los versos que escribió de adolescente el poeta y Premio Nobel chileno: Pablo Neruda.

Me gustas cuando callas y no eres estridente

O me aturdes hasta lejos cuando te pones loca,

Tal vez porque tienes un horrible y feo diente

Y apenada te empeñas en cerrar bien tu boca.

Si tuvieras el porte y la sonrisa de Salma

Podría soportar ruido, estruendo, gritería...

Mas no eres así. Y me perturba la calma

Tu vulgar, hueca, e insulsa palabrería.

Me gustas cuando callas y estás muy distante.

Y no andas gruñendo o maldiciendo en murmullo.

Y no te oigo a lo lejos y ando de buen talante:

Déjame que disfrute con el silencio tuyo.

Espero que interpretes bien cuando alguien calla.

Sólo en política se le habla a quien no escucha.

La parquedad es virtud. La verborrea es falla.

Si te da por hablar, platícate en la ducha.

Sigue otra del mismo libro del mismo autor que mi amigo y yo le leíamos (en su versión correcta) a nuestras respectivas novias de hace 60 años.

Inteligencia artificial: Falla XX.

Puedo escribir los versos más reales esta noche.

Escribir, por ejemplo "La noche está aburrida

y trepidan balazos de narcos, a lo lejos.

Y nuestro país se hunde en el guano y canta".

Puedo escribir los versos más reales esta noche.

Yo sé que jamás la quise, y ella nunca me quiso.

En noches como ésta nos pusimos los cuernos,

besando otras bocas bajo el cielo infinito.

Ella me rechazaba y yo la aborrecía.

Cómo no haber odiado sus ojos lagañosos.

Puedo escribir los versos más reales esta noche

feliz por no tenerla, gozar porque se ha ido.

No oír sus frases mensas, tal y como es ella.

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que me costó una lana echarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos canta otro pendejo.

Mi alma está contenta por haberla despedido.

Como para alejarla, mis amigos la buscan.

No importa quien la busca si ella no está conmigo.

La misma noche blanquea los mismos dólares.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Yo no la quiero, es cierto, creo que jamás la quise.

Me irritaba su voz, horadaba mis oídos.

Pronto será de otro, lo dejará en los huesos...

Su hedor, su cuerpo plano, sus pesados ronquidos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es muy raro el amor y, amañado el olvido.

Porque en noches como ésta me tuvo boca abajo,

Mi alma está contenta por haberla perdido.

Aunque éste es el primer placer que ella me causa

Y éstos sean los únicos versos que yo le escribo.


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