Sal Nuñez
Si un ciego solamente examina la cola de un elefante pensará que es una soga, si otro se para junto a la oreja imaginará que es un abanico, si un tercero nada más toca las patas concluirá que se trata de 4 árboles, si un cuarto ciego agarra la trompa la confundirá con una serpiente, si el quinto se detiene en la panza la describirá como un muro, el sexto dirá que un colmillo es una lanza curva. Para que cada ciego entienda lo que realmente es un elefante, debe palpar todo el cuerpo del elefante. Asunto que no le interesa a muchos. Los viejos que viajamos lo hacemos para conocer otras culturas, historias, geografías, y otras formas de gobierno y sociedad, somos los que intentamos ver al elefante en su conjunto.
Yo noto que los demás nos ven a los viejos viajeros como si tuviéramos diez años menos que nuestra edad cronológica. Eso no es casualidad. Los viajes ayudan a menguar el deterioro. Cada viaje nos inserta en el futuro, desde su planeación . Nos aterriza en el presente, desde el presupuesto y las reservaciones. Y nos aviva la memoria saturándola de recuerdos, imágenes , y revisiones históricas. Cada hora viajando en otro país o región distinta a la nuestra, equivale a un trago de agua en la fuente de la duradera juventud. Cuando nos encontramos otro viejo de nuestra edad en otro país, silentemente celebramos tener vigor, autonomía, movilidad, interés, gusto, y todo aquello de lo que carecen quienes vegetan frente a la TV o los atienden en un asilo.
Elegir un destino para viajar es definir presupuesto, procurar recursos, investigar lo imprescindible y, sobre todo, tener expectativas. Imaginar. Investigar. Anticipar. Crearnos pendientes. Quien carece de asuntos pendientes, se acerca más pronto a la muerte o se entrega senilmente al cuidado de otros. Como hacía antes de aprender a hablar. Los viejos que viajamos sabemos lo que es regresar a la infancia, disfrutar los encuentros, saborear lo distinto, admirar lo que no tenemos. Contagiarnos de la alegría de los extraños. Gozar.
1 - Viajamos en Abril o en Octubre. Cuando las temporadas, las filas de acceso, y los precios bajan.
2 - Adquirimos para cada viaje un seguro médico de gastos mayores para tener protección ante imprevistos.
3 - No documentamos equipaje. Viajamos ligero prefiriendo lavar ropa seguido y no traer trapos sucios en la maleta. O nos llevamos la ropa interior más deteriorada para irla abandonando en la basura de dónde pernoctamos.
4 - Tratamos de pagar anticipadamente cenas caseras a personas que nos definen lo que cocinarán y nos reciben en el comedor de su casa en la ciudad donde andamos. Esto lo hacemos eligiendo los anfitriones adecuados en el portal www.eatwith.com
5 - No viajamos en tours pre-destinados donde a uno lo llevan donde van todos, sino donde podamos convivir con gente local. Evitamos ir a sitios donde los locales están hartos de los turistas.
6 - Desayunamos dónde dormimos. Comemos en la calle, lo que acostumbran los locales. Cenamos donde los locales acuden sin reservación a comer algo bueno nos sea familiar. Si nos gusta, pedimos la receta.
7 - Previamente leemos sobre personajes históricos que impactaron la sociedad donde vivían. Y ya en el sitio visitamos sus casas, tumbas, estatuas, etc. Por ejemplo: el sitio del Concilio de Constanza donde por varios años se llegó a la conclusión de retirarle el poder y el fuero a dos de los tres Papas que mutua y recíprocamente se excomulgaban.
Kafka en Praga. Sissi emperatriz, en Viena (cuñada del cocainómano Maximiliano que nos trajeron los adversos a Juárez).
8 - Visitamos regiones donde las familias permanecen generación tras generación y nadie emigra porque ahí reside la felicidad que los aglutina y crece sus raíces.
9 - Viajamos acompañados de quienes ven lo que no vemos y encuentra agradable o interesante lo que nos pasaría desapercibido.
10 - Vemos en Netflix series que son o han sido exitosas en la región que visitamos.
11 - Rechazamos opiniones de quienes nos dicen que nos faltó X o Y que ellos si visitaron. Tenemos décadas disfrutando visitas o recorridos aunque no estén clasificados como imprescindibles.