Sal Nuñez
La abuela de mi intérprete (una matriarca lúcida y elocuente, de mirada tersa y penetrante) detectó mi genuino interés por el ginseng y antes de despedirnos me entregó dentro de una bolsa de papel de china, ocho borlas amarillentas, cada una del tamaño de un durazno grande, y peludo.
"Es lo que ella come en vez de carne -me dijo mi intérprete en Shenyang, Wang Qi. Ella a veces los come crudos. No sé cómo traducirlo al inglés."
Era 1992, antes del iPhone y sus secuaces. Yo cargaba un traductor electrónico marca Sharp. Un dispositivo de tamaño doble al Blackberry, con un teclado de botones. Cada tecla tenía dos símbolos grabados en bajo relieve. Uno era una letra o signo occidental (letra romana, número arábigo, o signo occidental). El otro era un caracter en Mandarin. La abuela tecleó en chino Hou Tou Gu. Y la pantalla me dió el equivalente en inglés: Lion's Mane (melena de león). Ciertamente lo que parecían borlas secas eran hongos cortados semanas atrás. Estaban secos. Agregó mi intérprete:
- "Los consumen los ancianos para nutrir la flora intestinal, combatir infecciones, prevenir el nacimiento de tumores, fortalecer pulmones, hígado, riñones, corazón, evitar la pérdida de la memoria, combatir el estrés y la depresión, y restablecer el balance del Qi."
El Qi es la fuerza vital que fluye por nuestro cuerpo y puede ser accesado a través de finas agujas que insertan los acupuncturists en alguno de los 400 puntos donde el flujo de energía está impedido.
¿Y cómo los cocino?
- "Como hace con el brócoli. Crudo o guisado. Pero sin remojarlos o hervirlos"
Consumí lo que me dieron. No advertí diferencia alguna con los portobello italianos, los champiñones Franceses, o los shitake japoneses. Tenía yo 46 años. Los busqué infructuosamente en Monterrey y eché el asunto al olvido durante 32 años. Ahora que radico en San Antonio y los recuerdos se entretejen con hilos de insomnio me acordé de este pasaje y busqué en Lion's Mane Mushrooms en Google. Me sorprendió toda la información médica seria que leí en el internet. ¡Valida los argumentos que me dieron en China! Y además dicen que mejora los neurotransmisores que van a los nervios del hipocampo.
Compré en Amazon un kit para crecerlos en casa (anexo fotografías) y los compro en un supermercado de comida asiática para ingerirlod más seguido.