Sal Nuñez
En Diciembre, nuestra familia radicada aquí en San Antonio (SAT) (nuestro hijo 47% + Claudia su esposa + Luna nuestra nieta + Geo y yo) seremos anfitriones de mi hijo 52% con esposa y dos hijos. Todos seremos protagonistas de los textos de fin de año, enfocados en la vida presente y un tanto menos en el futuro predecible de los meses siguientes. Nos miramos directamente a los ojos al hablar; como es habitual en quien se acepta tal cual es y acepta a los demás como han sido y como son. Por lo que nos nace actuar en su favor y ser correspondidos con igual reciprocidad a nivel humano, sin pretensiones, tal y como somos en la actualidad. Esa es una ventaja sustancial que tienen los períodos de visitantes sin agenda propia, y sin esconder o disfrazar supuestos. A mis hijos les queda por lo menos otro tanto de la vida que han vivido. A mi solamente ¼ si me va como quiero que me vaya. A ellos los veremos con otros ojos y ellos desplazarán de su memoria útil, nuestras vidas pasadas ubicadas en una región, en una actividad, y en un estilo de vida que ya dejamos atrás. Cada plática habrá de ser entre afines pero distintos. En vez de ellos irse a vacacionar donde no tienen conocidos, gastar y cansarse en el proceso, vienen a vernos. Probablemente sembremos temas a los que les daremos seguimiento, si nos actualizan sobre su presente y nos comparten del futuro que avizoran.
Nuestro amigo y colega OSA vendrá a fin de año junto con su esposa e hijas. Geo y yo anticipamos con gran gusto esta visita porque:
1) A nuestra edad, presupuesto, y condición, las visitas de este tipo superan cualquier experiencia de salir de vacaciones a conocer cualquier sitio.
2) Ya hemos visitado 30 países y solamente en diez convivimos con gente local que nos atendió a un nivel humano profundo, y sincero.
3) Cuando alguien nos visita ya se ha convertido en otra persona y no lo nota; nosotros también ya somos otros y ellos lo van a notar; o sea que los encuentros son entre extraños muy conocidos.
4) OSA es uno de los lectores de estos textos, y está en el proceso de usar el contenido de esta diaria bitácora, para estructurar un blog. Ya anticipa que tanto él como cada miembro de su familia inmediata habrán de protagonizar algunos episodios por narrar, como recién acaban de hacerlo su cuñado GPCO y NPS.
5) Somos ya parte de una familia mas que cercana; porque GPCO y su hermana vivieron bajo nuestra tutela su aguda y memorable adolescencia.
6) Cuando mi hijo 47% viaja de negocios a México en ocasiones pernocta en casa de OSA y su familia. Si coinciden días de asueto, conviven los seis con buen humor. Las hijas se benefician de interactuar en su propia casa con un tío joven y muy activo.
A inicios del año próximo se quedará en nuestra casa la diseñadora gráfica autora de las cartas de la lotería familiar que por ahí circula. Geo y yo vivimos semanas donde cada día cae en sábado. Preferimos que nos visiten gente como los mencionados, a irnos de vacaciones. No es por incapacidad, ni por dinero, ni por flojera. Es porque en esta etapa ni sentimos los viejos deseos de salir a buscar lo que tenemos; ni de regresar a descansar de lo vivido lejos. Cuando alguien cercano nos visita, pasa lo contrario: no nos movemos. Nos desvelamos con impunidad. Dormimos en nuestra cama. Nuestra casa se vuelve hotel sin dejar de ser casa. Alguien entra en nuestra rutina y nos obliga a ver a esa persona con ojos nuevos, como quiere ser vista. El turista ve. El que recibe, muestra. Cuando nos visita alguien por varios días, nos obliga a hacer lo que no hacemos solos. No hay itinerario. No nos decimos tenemos que aprovechar. Me motiva mucho cocinar para quienes disfrutan lo sorprendente y me esmero en ello. Abundan las sesiones largas de sobremesa. La máquina-reemplazo de Starbucks contribuye al deleite, sin prisa.
Las vacaciones nos sacan de nuestro tiempo. Las visitas nos meten más profundamente en él. Yo ya no quiero coleccionar lugares. Quiero que mi lugar se sienta tan vivo que la gente quiera venir a gastarse sus vacaciones aquí. Es más egoísta de lo que suena: prefiero que nos visiten porque así no extrañamos nuestra casa. La mayoría en sus septenios 5º al 8º quiere salir fuera, o su familia le pide ir a lugares remotos y nada conocidos. En mi 12º he entendido que el verdadero viaje es lograr que el mundo venga para hablar de política exterior desde la sala. Cada persona que viene carga a cuestas con su modo de vida, ciudad de residencia, avatares sociales, acento, vocabulario, es presa de su horario y obligaciones, se enfrenta a problemas que nosotros de una u de otra forma resolvimos y dejamos atrás… y comparte todo con nosotros; que mentalmente nos fugamos al interior de su circunstancia como un remedo de turismo imaginario. Los huéspedes no llegan a encontrar soluciones, ni a pedir permiso para conducir su vida como lo han hecho. Pero confían en que estamos de su lado y los acompañaremos a distancia en lo que emprendan, y si un consejo de viejo les ayuda a alivianar su vida fortalecemos nuestra relación con ellos. Pero nunca los atosigamos al adentrarnos en sus conflictos y permanecemos inmunes porque somos los anfitriones y por ello ejercemos una de las formas más antiguas del poder, del que no abusamos.
A mis 80, el futuro interesante siempre será el de quienes nos visitan. Que nos lo participen es un acto de confianza enorme. Nos están diciendo: quiero que mi futuro te incluya, aunque sea como oyente. Por eso el primer día pesa más que todos. El segundo día ya es rutina. El tercero es familia. Pero el primero es profecía. SAT no tiene el glamour cosmopolita de Nueva York, donde diariamente gasta una familia 500 dólares por sumergirse en una realidad que habrá de serles ajena toda la vida; pero que le da al turista la sensación de ser una célula activa del primer mundo. Tampoco es París donde todo le es distante y ajeno al mexicano. SAT es una ciudad como espejo mejor bruñido comparable a Monterrey, con la 5ª parte de la población. Es el feudo ancestral de los coahuiltecos. Tiene sitios interesantes para el curioso que por afinidad con nosotros se interesa en lo que les mostramos: el carro original balaceado donde fueron acribillados Bonnie & Clyde, el Doseum (un museo interactivo donde los pequeños experimenten con lo que no tienen en sus casas), las misiones establecidas en los 1700s que muestran el sistema de irrigación agrícola que todavía funciona, Sea World; el museo de los insectos y los dinosaurios voladores cuyos restos yacen en el subsuelo desde la época en que SAT era una gran playa del golfo que luego fue achicando su diámetro.
Y en vez de gastar en un restaurante, cocino para los visitantes según su perfil, en el sistema de la mesa giratoria donde hay nueve tipos de alimentos disponibles; de los cuales invariablemente hay uno sorpresivo. Como lo que comí ayer: filete de cocodrilo, preparado con las especies usuales que usan en Luisiana. Porque su sabor es un poco silvestre, y su textura es un híbrido entre muslo de pollo y bacalao fresco. También puedo ofrecer otros platillos que algún visitante no ha comido antes. Como caldillo de carne seca, chuales duranguenses, pato a la naranja, borrego en frutillas silvestres, crema de hongos, o los caldos chilangos preferidos de Geo: de mollejas o de corazones de pollo. Además de inventos locales como puré de fondos de alcachofa, tamales sin masa rellenos de mango envuelto en jamón serrano, cerezas hervidas en oporto reducido, pastel de carne, etc. Evidentemente que este párrafo es un comercial para elucidar mas visitas de los lectores. Y para reforzar la idea, eslabono el siguiente párrafo con el último texto que compartí ayer.
A los adultos que deseen tomar una o dos lecciones de buceo para principiantes, les sugiero que ingresen al sitio www.dive-masters.com . Quien haya hecho menos de 25 inmersiones marinas, es considerado como un principiante. En este sitio se registran las personas que deseen tomar las lecciones en el día y hora de su preferencia. El local está muy próximo al aeropuerto internacional; por lo que no es problemático ir y venir de cualquier parte donde se encuentren. En este sitio pueden darse de alta en el directorio internacional de buceo para tomar la siguiente clase donde y cuando se les facilite. El anfitrión para esta actividad es mi hijo 47%, quien me envió este mensaje desde Cartagena, después de leer lo que compartí ayer: Estoy enamorado del buceo.