391 — La Sana Próstata del Apóstata

Sal Nuñez

Soy un apóstata que renunció a la fe religiosa que le indoctrinaron de niño por las repetidas frustraciones causadas por los que se dicen agentes del culto. La palabra nada tiene que ver con el tema de este texto. La usé porque quería cacofonizar el título. No me gustó acróbata y tampoco encontré otra asonancia que rime mejor con próstata = glándula delantera. Ese intrigante órgano masculino cuya función es desconocida por muchos hombres y por la mayoría de las mujeres. Generalmente la palabra vive incógnita hasta que se le menciona en casa cuando se comenta un problema de salud de un hombre conocido. Cuando llega el tema al comentario es porque la próstata falla y brota el susto y la preocupación. Tiene valor que el abuelo aborde el tema según lo que aprendió, no como médico. A mí nadie me explicó qué hacía, la próstata ni qué se le revisa, y mucho menos qué puedo yo hacer para vigilar su buen funcionamiento. Soy autodidacta en asuntos de la próstata.

Cuando pedía una descripción de ella para tener una imagen visual, así como tenemos la del corazón, de los pulmones, o la del estómago… me he quedado insatisfecho con todo lo que me han dicho. Así que discurrí una para que quien me lee se la pueda imaginar: _Una mandarinita sin desgajar, recién desprovista de cáscara, con un popote insertado atravesándola justo en el centro sin separar los gajos que se expanden o encogen para que el líquido que fluye por el popote lo haga lento o rápido en un solo sentido; ya sea orina o una secreción transparente que arropa cientos de miles de espermas. Como hacen los dedos del ordeñador con la ubre de una vaca. Y expongo lo que sé y he hecho con mi próstata que agradecidamente me ha funcionado sin descanso toda mi vida. Cosa poco usual estadísticamente hablando dada la edad que cargo a cuestas.

Lo hago con la intención de propiciar diálogos en casa entre los que necesitan saberlo y los que tienen algo de conocimiento sobre esta parte vital que tenemos los varones circundando el ducto o uretra por donde fluye la orina desde niños y el semen desde adolescentes. La próstata no es un adorno, fabrica el líquido acuoso en el que nadan los espermas, funciona como válvula para orinar y eyacular. Es un músculo que empuja. Si se inflama o crece, orinamos mal. Crece y cambia mucho con la edad por la misma hormona que la mantiene viva. Ya de adultos, todos tenemos que hacer con nuestra próstata lo que nos corresponda de acuerdo a nuestra genética y estilo de vida. Como asumo que el cuerpo cada siete años se va adaptando a los desafíos de la edad, lo resumo en forma sucinta por septenios:

1º 0->7 años. Estado latente. Al nacer nos pesa ∼1 gramo. No tiene todavía ninguna función reproductiva. Las células están presentes pero inactivas por falta de suficiente testosterona.

2º Pre-pubertad y pubertad. Con el aumento de la testosterona, empieza su crecimiento rápido y sube de peso. De ∼1g a ∼8-10g; pero aún sin producción de líquido seminal.

3º Crecimiento máximo y maduración funcional. Llega a tamaño adulto, como la mandarinita de la que hablaba que pesa ∼20g. Empieza a producir 20-30% del líquido seminal transparente. Secreta sustancias que licúan el semen blanquecino y nutren y protegen las espermas. Oprime la uretra para forzar la eyaculación y evitar el reflujo hacia la vejiga. Después de algunos días de abstinencia, la primera eyaculación expele un promedio de 5 mililitros.

4º Plena función. Se estabiliza anatómicamente. Es la etapa cúspide de la fertilidad. Se contrae vigorosamente para expulsar semen lejos del cuerpo si no tiene tope.

5º Meseta funcional. Mantiene tamaño y función. Empieza la acumulación microscópica de algunos cambios que no dan síntomas.

6º Inicio de cambios desapercibidos. La función seminal intacta. En muchos hombres empieza la Hiperplasia Prostática Benigna (HPB) en forma microscópica. Es el agrandamiento de la próstata. No es cáncer. Es crecimiento de células benignas en la zona de transición, la que rodea la uretra. Cambia el balance de hormonas dentro de la próstata. La testosterona se va convirtiendo en dihidrotestosterona que es 10 veces más potente y estimula el crecimiento. Hay dos tejidos que crecen el que produce líquido, y el músculo liso. Éste es el que más aprieta la uretra. Resultado: la próstata pasa de 20g a 30, 50, o incluso a 80-100g. Como está encapsulada, crece hacia adentro y comprime la uretra que queda como el cuello de un globo desinflado. El chorro de la orina es débil, tarda en empezar, gotea al terminar, y queda la sensación de un vaciado incompleto, por lo que hay que hacer fuerza. Se orina más seguido, a veces con una urgencia que no puede esperar, sobreviene en algunos la nicturia = levantarse a orinar 2-3 veces en la noche. Pueden haber residuos que causan infecciones, cálculos vesicales, o daño renal por reflujo. No todos los agrandamientos dan síntomas. Empieza el crecimiento microscópico; a los 35-40, se vuelve detectable. A partir de este septenio hay que estar vigilante sobre su condición. Si una eyaculación tras días de abstinencia y en condiciones normales es menor a 1 mililitro, hay que consultar al urólogo.

7º Transición clínica. Primeros descensos leves en el volumen eyaculatorio. El antígeno prostático puede empezar a subir lentamente por incremento en el volumen de esta glándula. La función como válvula uretral sigue, pero puede aparecer nicturia leve en algunos casos.

8º La HPB se hace frecuente. Sigue produciendo líquido, pero su crecimiento comprime la uretra como dije antes. A partir de este septenio yo acudía en Monterrey anualmente a que me hicieran en los Laboratorios Moreira una Evaluación del Antígeno Prostático (EAP) que no requiere prescripción médica. Es un análisis de sangre. Mide cuánto de una proteína se escapó a la sangre. Normalmente 90% está en el semen y solo una pizca pasa a la sangre. Cuando la próstata crece, se inflama, se infecta o tiene células alteradas, se vuelve más permeable y deja escapar más de esta proteína. El análisis sanguíneo es en ayunas y si ha sido programado se recomienda no haber eyaculado 48h antes, ni haber hecho ejercicio intenso en bicicleta porque eso sube las cifras de la evaluación falsamente. El laboratorio mide nanogramos/mililitro de sangre. Si la cifra está en el rango de 4->10 ng/mL uno está fuera de riesgo, 15->20 ng/mL ya sugiere riesgo. Es importante comparar los resultados con los de años previos. Una subida de 0.75 ng/mL por año, o que se duplique rápido, alerta más que un valor aislado. Este análisis mide la actividad y el volumen prostático, no define la existencia o ausencia de cáncer. Sube por HPB (causa más común de su elevación), edad, prostatitis, infección urinaria, eyaculación reciente, bicicleta, sondaje, tacto rectal vigoroso, o cáncer.

Los fumadores no necesariamente tienen más cáncer de próstata, pero cuando lo tienen, tienen más probabilidad de que sea de alto grado, metastatizar y ser mortal. Riesgo de mortalidad por cáncer de próstata es 30-40% mayor en los fumadores activos. Cuando la operan, es común que no la quiten toda. Eliminan solo el centro que aprieta la uretra, como descorazonar una manzana. No afecta la producción de testosterona, los testículos la siguen produciendo; tampoco afecta la erección por sí misma. Por cáncer sí extirpan toda la próstata y las vesículas seminales. Sin ellas ya no hay eyaculación externa; el orgasmo es en seco, sin semen. Los espermatozoides se siguen produciendo, pero sin salida. La orina sigue por otro conducto. No se necesita próstata para vivir. En el sentido de congestión e inflamación conjuntado con carencia de coito, no como cura, alivia masturbarse periódicamente. Eso vacía los conductos prostáticos que tienden a estancarse cuando pasan muchos días sin eyacular. Se logra menos estancamiento, y menos dolor pélvico causado por la prostatitis congestiva. Hacerlo relaja el músculo liso prostático y el suelo pélvico. Eyacular 4-8 veces al mes ha sido asociado a menos prostatitis sintomática y a menor progresión de HPB. La masturbación no previene el cáncer por sí sola, ni achica una próstata ya grande. Y si hay prostatitis bacteriana aguda con fiebre, o retención urinaria aguda, o infección, no debe uno de masturbarse.

9º La HPB ya es sintomática en más del 50% de los hombres. La función eyaculatoria disminuye (menos volumen). Más tejido prostático produce el antígeno prostático, el valor de referencia cambia con la edad. El riesgo de cáncer de próstata aumenta significativamente.

10º La función reproductiva de la próstata pasa a segundo plano. Predomina su función obstructiva. El tamaño de 40-60g es común. Aumenta el residuo post-miccional. Se vuelven imperativos los análisis mencionados, la auscultación de un urólogo vía tacto rectal, y el seguimiento de cada síntoma.

11º Se produce menos líquido prostático. A partir de este septenio el promedio es de 1.0 mililitros. La función principal se vuelve de control miccional más que reproductiva. Mayor riesgo de retención urinaria aguda e infecciones.

12º Función secretora muy disminuida. HPB muy prevalente en más de un 70% de los hombres. Por suerte yo estoy en el 30% restante. La musculatura lisa prostática pierde tonicidad. Uno se obliga a monitorear el balance entre HPB y la vigilancia oncológica.

13º Involución glandular. Parte de la glándula se atrofia. La próstata ya aporta muy poco al eyaculado, a menudo escaso. Su función más crítica es la de no obstruir. Lo imperativo es preservar la calidad miccional.

14º Atrofia progresiva. Se vuelve más fibrosa y menos funcional. Si no hubo cirugía previa, suele mantenerse agrandada por HPB histórica.

15º Función residual mínima. Tejido mayormente atrófico y fibroso. La relevancia clínica es evitar complicaciones urinarias y mantener confort. Si se tienen síntomas de un chorro de orina débil, se levanta uno a orinar más de 3 veces de noche, si persiste la urgencia, hay sangre, o dolor conviene visitar a un urólogo para valoración.

Lo que ayuda y podemos controlar es no aguantarnos la orina, no estar sentados horas sin movernos, no engordar, caminar, tomar agua de día y no hacerlo a partir de las 8 de la noche, tratar el estreñimiento, no fumar, y consultar si hay infección o si orinar duele o se vuelve muy frecuente de noche. Para padres con hijos adolescentes varones: hablarlo como parte de la higiene y el cuidado del cuerpo. Explicarles, al inicio de su septenio 3º que esa glándula ya está adulta y que empieza a funcionar, y que por eso el cuerpo tiene erecciones, eyaculaciones y ganas de orinar distintas. Enseñarles hábitos que deben mantener siempre: orinar sin prisa, sentados de vez en cuando para un vaciado más completo, sobre todo de noche. La próstata se congestiona con la pelvis inmóvil: hay que evitar estar sentado más de 2 horas seguidas. El estreñimiento crónico presiona la próstata.

No hay forma de garantizar que no haya cáncer, porque la edad y la genética pesan mucho. Pero hay prácticas con buena evidencia que reducen riesgo de inflamación, crecimiento rápido y complicaciones. Limitar la ingesta de carne roja procesada, frituras, azúcar, alcohol en exceso, lácteos enteros en gran cantidad. Reducir las bebidas nocturnas de café, té muy cargado, alcohol, o bebidas carbonatadas: irritan la vejiga y empeoran la nicturia. La eyaculación regular está asociada a menor congestión y prostatitis. La masturbación ayuda prevenir malestares, no como cura; porque vacía los conductos prostáticos que tienden a estancarse cuando pasan muchos días sin eyacular; disminuye el estancamiento, y el dolor pélvico. En estudios poblacionales grandes, eyacular 4-8 veces al mes se asoció a menos prostatitis sintomática y a menor progresión de HPB. Más que eso no dio beneficio extra. No previene el cáncer por sí sola, ni achica una próstata ya grande. Aunque uno se estimula el torrente sanguíneo y la imaginación.


← Volver a las entregas